Cuba y el gato de Schrödinger

- 29/06/11
Categoría: Cambios en Cuba, Excepcionalidad
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Cuba no tiene porque ser una Caja de Pandora, como algunos suelen pensar. Es decir, una que de ser abierta desataría todos los males.

Es otra caja Cuba, se me ocurría esta tarde en la sobremesa, cuando me vino a la cabeza esa vieja superstición de la física pensando en asunto bien distinto. Un fogonazo, ya saben.

Cuba es otra caja, digo. Más precisamente, la caja de Schrödinger, la que sirve de isla a su célebre paradoja. Con su gato, su botella ponzoñosa, y su puñetera partícula radiactiva (una, pero con múltiples nombres: cubanidad, patria y Castro son solo algunos) que, si se desintegra, rompería la botella y daría muerte al gato sin que desde fuera de la caja sepamos si el minino maúlla o ya calla para siempre.

Donde dice «mecánica cuántica», léase «mecánica castrista», por ejemplo.

El gato que puede estar vivo o muerto, la partícula fatal que lo decide todo, el pomo lleno de veneno y expuesto siempre al golpe del martillo, la realidad que vale así y vale asáo, según se la quiera ver, por indiscernible desde toda visión «clásica».

Si es que a Cuba, por ponerle alguno, siempre le han venido bien los apellidos alemanes. Humboldt fue uno. Imaginarla como Gato de Schrödinger sería concederle otro avatar que alimente su sed de excepcionalidad.

De contra:

Y, sí, me compré un regalito salido de la sobremesa. (También compraré el del “is alive” cuando lo encuentre…)

Este:

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Las noticias de Cuba

- 04/05/11
Categoría: Excepcionalidad, Media | Etiquetas:
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Ha sido un día con el agregador de noticias echando humo.

Con Osama liquidado, de todos lados fluían noticias, incluido el anuncio de la pronta aparición de una fotografía del fiambre con agujero en el ojo izquierdo al que asomarse. La derrota de Michael Ignatieff en Canadá, prueba adicional de la ineptitud de los intelectuales para la política «de partidos» también servía lo suyo. La aprobación, por fin, de otro plan de rescate para Portugal, lo mismo. Lo de Puig quedándose con el 45% de Jean Paul Gautier, una buena noticia para ambas empresas. El Wall Street Journal afianzándose como diario más leído en EE.UU., mientras el Dow Jones renquea, a pesar de que los analistas esperaban cierta bonanza. Barbacid anunciando que está a punto de lograr frenar cierto tipo de cáncer de pulmón, pero le falta dinero. El Barça amenazando con pasar a la final de la Liga de Campeones frente al Real Madrid y pasando por fin.

Y mucho, mucho más…

Pero hete ahí que en medio de ese torrente de informaciones se cuela Cuba, ese lindo paisito del Caribe —“la tierra más hermosa…” y todo aquello— y también quiere aportar lo suyo al ruedo noticioso.

Y lo hace, ufana:

Cuba volverá a distribuir café mezclado con chícharo en libreta (de) racionamiento

Oh, isla bendita. En la ridícula espontaneidad de tu “revolución” está la (digamos) gracia de tu excepcionalidad. ¡Ojalá la pierdas pronto!

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Esa Habana tan deliciosamente kitsch

- 29/03/11
Categoría: Excepcionalidad, Freaks | Etiquetas:
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Tú imagínatelo ahí. Con su guayabera blanca, su cara de imbécil, su calamitosa hoja de servicios al país que lo quiso presidente y lo desquiso enseguida. James Carter, cará’.

Tú imagínatelo reunido con Castro II, guayabera contra guayabera como espejitos, con cardenales y judíos que viven en Cuba de ser judíos. ¿De qué habló con estos? Contaron los brazos de la Menorá.

James Carter, el «vendedor de cacahuetes». Que en Cuba es maní y sus vendedores tienen larga fama de pregoneros. Y, por feliz accidente, de rumberos.

«Distinguido visitante», le llaman, porque el ciego es tuerto en casa del rey. Aunque ni rey haya, ni Jimmy Carter sea ciego. Pero es tuerto útil.

Ha ido a ejercitar el músculo del trueque. Del quid pro quo. Del dando y dando. ¡Pero que nadie se entere, oigan! Que en silencio ha tenido que ser…

(¿Habrá votado Alan Gross a este mequetrefe en el lejano 1976?)

Pero tú imagínatelo ahí. Imagínate a esos «estadistas». El aquiescente Jimmy Carter que quiere cobrarle pieza a Barack Obama antes de ir a rezarle a la almohada. Y Alan Gross esperando en La Condesa. Y los espías cubanos jugando a las cartas.

Y cuando ya te has apoderado de ese paisaje sórdido y decadente, cuando ya ves temblar esas parejas de labios luchando trueque, cuando tarareas «El manisero» —The Peanut Vendor— para bailar la escena, te anuncian que Alix de Foresta —«Princesa Napoleón»— volará pronto a esa misma Habana para asistir a la reapertura del Museo Napoleónico.

¡Del Museo Napoleónico, nene!

Habaaana —léase como cantado por Los Zafiros. De ti se puede imaginar todo. ¡Y todo es tan, pero tan deliciosamente kitsch!

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