A William Kristol le gusta (mucho) Marco Rubio

- 07/01/11
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William Kristol ha colocado esta tarde un brevísimo post en el blog de Weekly Standard que podrá traer cola.

Prístino, diáfano y contundente un Kristol que es más influyente de lo que parece y ya lo parece con creces:

Having just returned from the e21 and Manhattan Institute-sponsored Conversation with Paul Ryan (very ably conducted by Paul Gigot)–and having seen Marco Rubio speak recently as well, I’ll just say this: Wouldn’t it be easier just to agree now on a Ryan-Rubio ticket, and save everyone an awful lot of time, effort, and money over the next year and a half?

Es pronto para saber cómo las elites del GOP rebasarán la crisis de liderazgo que padecen y deglutirán al Tea Party. Como pronto es para saber qué será de Barack Obama si se presentara, que lo hará, a un segundo mandato.

Pronto es también para calibrar si el cubano-americano Marco Rubio desarrollará un discurso político capaz de llevarlo a la Casa Blanca en un plazo que difícilmente será el de 2012, pero podría estar en la década que comenzó hace unos días.

Lo que me divierte, ahora mismo ya, es imaginar a ese hijo de cubanos aspirando a las riendas del poder de los Estados Unidos de América, aun cuando vaya de segundo en el ticket. Ya no digo si se aupara a la silla de vicepresidente o ganara el Despacho Oval.

Ay, mamá, ¿quién nos aguantará entonces a los cubiches, tan ufanos de nuestra excepcionalidad como pueblo?

Y sobre todo: ¿qué estrategias retóricas desarrollaremos para explicar que siendo tan grandes y requetegrandes no hemos sabido siquiera derrocar a dos hermanos que ya suman 52 años al frente de la finca?

¡Será de alquilar balcones!

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Marco Rubio entre la excepcionalidad y el exceptionalism

- 27/10/10
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Ben Smith se hace un lío en Politico con el anuncio de cierre de campaña de Marco Rubio. Tanto que cierra con la plasmación de una duda hiperbólica: «This may be the first time Barack Obama has been compared to Fulgencio Batista», escribe.

A mí me ocurrió otro tanto, aunque haciendo otra lectura de las palabras de quien, si las cosas no se tuercen y las musas le son propicias, podría convertirse algún día en el primer presidente de los Estados Unidos de origen cubano.

El discurso de Rubio es de una simpleza extraordinaria, de esas que allanan el camino a los pedestales de la política contemporánea. Su estrategia, sin embargo, se basa en una magnífica hibridación de los puntos fuertes de Ronald Reagan y Barack Obama. ¡Que ya es bastante!

Pero lo que me sumió en delicioso lío, iba a decir, es su manera de tratar la «excepcionalidad» cubana, que niega en redondo, en favor del «American exceptionalism», que vindica y defiende.

Aun cuando no cabe sacarle punta a grafito que no la requiere, pues parece bastarse muy bien con sus curvas romas, quién sabe si no volveremos algún día a este anuncio cuando evaluemos las relaciones por venir entre los EE.UU. y Cuba.

Cuando el devenir inexcepcional de ambos países sea el discurso y la norma.

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Tyrannosaurius rex o wathever…

- 26/09/10
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«…el esfuerzo que nuestra Patria lleva a cabo para evitar un conflicto nuclear que puede poner fin a la existencia de nuestra especie», escribe Fidel Castro en su última reflexión.

Desde que dio por perdida la causa del llamado cambio climático, por ser lo más parecido a una trola, ahora esa es la cuestión que involucra a los cubanos porque así lo requiere su máximo líder: «salvar nuestra especie».

A mí la cuestión que me preocupaba esta noche al volver a casa era otra. Una del siempre estimulante capítulo del «If». A saber, la que sigue: de haber existido en el Cretácico superior la revolución cubana y su resucitado profeta, ¿se habría podido evitar la extinción de los dinausaurios?

No sé si me siguen. Digo, si Castro I se hubiera puesto entonces para el asunto, ¿pasearían hoy los brontosaurios por ―digamos― la calle Escorial de Barcelona?

Y me digo que sí, oye, que es que cuando ese pueblo y su líder se aplican no hay lluvia de meteoritos u ojivas que se imponga. Salvar la especie. Bah: eso para un octogenario cubano es pan comido, tú. La salva y punto, ¡qué caray!

Si es que los cubanos, nene… ¡Iba a negarles alguien la exposición de una parejita de Tyrannosaurius rex en La Rampa, acabaditos de salir de una cena en El Mandarín, si la hubieran querido! ¡Qué va!

Y merecida la tendrían, porque si de algo saben es de tiranos y dinosaurios. Que por cierto, ¿aparecía el utilísimo oficio de paleontólogo en la lista de profesiones a ejercer por cuenta propia?

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