Jorge Ferrer - 28/02/13
Categoría: Exilio
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…en una playa y empuñando armas.
Wilfredo Cancio da noticia en su cuenta de Facebook de la muerte hoy en Miami de Juan Clark, veterano de la Brigada 2506.
Clark, quien hizo larga carrera académica, fue entrevistado el año pasado por el Proyecto Momentum Miami (Tony Mendez, Andres Martinez, Joanne Bethencourt, Daniela Pino y Andrew Armas) que contó con el patrocinio de Greater Miami Chamber of Commerce. Ese equipo entrevistó a una docena de veteranos de la Brigada con el propósito de transmitir a los jóvenes de la ciudad la memoria de la que eran protagonistas y depositarios.
En lo personal, me consta el entusiasmo con que los brigadistas contaban la historia que vivieron. Tuve ocasión de visitar el Museo de la Brigada 2506, que no sé si aún existe, en la primera visita que hice a Miami hace algo más de una década. Allí me recibió un brigadista al que costaba creer que alguien que viajaba a Miami desde Barcelona quisiera escucharlo.
Las entrevistas se pueden ver en el canal de Momentum Miami en Vimeo. Subo a ETDLV la que hicieron a Juan Clark.
En paz descanse, brigadista.
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Jorge Ferrer - 21/02/13
Categoría: Agua corriente, Al teléfono, e-cuba, Exilio, Oposición
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Al teléfono:
—¿Tú viste eso, papa?
—¿Qué, exactamente?
—Lo de las arcas, papa, lo de las arcas y los cinco espías…
—Bah, no hagas demasiado caso. Tú siempre aplícate lo del guajiro: «No importa que sea ñato, lo que importa es que respire».
—Coño, Jorge, eso vale para el vejigo que te nace medio bobo en Güira de Melena, pero nosotros…
—Somos una legión de medio bobos que vivimos en una Güira de Melena expandida, blogueada, tuiteada y facebuqueada…
—Es que yo pensaba que Yoani…
—Mira, tú piensa en números. Walesa, Havel, Aung San Suu Kyi o un Alexei Navalni ahora en Rusia. ¿Qué dota de dimensión política a un líder disidente? A todos ellos. Una ecuación muy sencilla: el número de ciudadanos que consiguieron sacar a la calle a clamar por sus derechos. En Gdansk, la plaza Wenceslao, Birmania entera o el Sadóvoye Koltsó del Moscú de Putin… Esa es la regla de oro, porque es la medida del impacto de un mensaje. ¿Me sigues?
—Bueno, pero Yoani con la academia de los blogueros y… Espera…
—Espero, claro, y tú y todos…
—Pero yo quería que Yoani…
—Cambia las expectativas. Adecúalas a lo que tienes, sin un solo cubano arastrado a la calle por líder alguno, y ya verás que las cosas van razonablemente bien. Yoani Sánchez es una opositora que participa del deseo de nueve y tres cuartos de cada diez cubanos preguntados por el fin del embargo. Yoani Sánchez es una valiente mujer cubana que se opone a la dictadura de los hermanos Castro, pero busca una entente con los represores, porque sabe que van en declive y ella tiene las de ganar con su proyecto mediático. Yoani Sánchez es una carismática figura que conoce el valor de palabras token como «civilista» o «empoderamiento» en los auditorios socialdemócratas y las utilizará día sí y día también para conseguir sus propósitos.
—Pero yo quería que Yoani…
—¿Querías? ¿Tú querías? Tú eres un exiliado que no ha puesto una, más allá de las campañitas esas bobas güirescas…
—A favor de Yoani, por cierto…
—Ya ves…
—Pero, coño, yo quería que Yoani…
—Socio, ya verás que Yoani dirá también lo que tú querías que dijera. Miami está a la vuelta de la esquina y será apoteosis, que hay mucho menesteroso ahí…
—Pero las arcas, los cinco espías… Y le llamó bloqueo al embargo, asere… ¡Como ellos!
—Tú, guajiro siempre y positivo: «No importa que sea ñato, lo que importa es que respire». Ya verás cómo también la escucharás decir lo que tú quieres que te diga. Es la primera vez que un disidente cubano sale de una Cuba en mutación a un mundo hiperconectado y tiene que contentar al mismo tiempo a sus anfitriones, a los sponsors, al exilio y a una Cuba que apenas lo conoce pero lo hará ahora en el extraordinario rebote de noticias que genere… ¡Reto mayúsculo, nene! ¡Y habrá premio para todos!
—Pero yo quería que Yoani…
—Bah, ¡tú querías…! Tú vas a ver que la niña que hoy te pareció ñata va a llenar más pulmones en estos dos meses que otros en décadas. La Cuba mutante es de los que mutan con ella. Y Yoani sabe más de cuatro cosas, cuando de Cuba y del paisaje de su presente y futuro desastre basta con saber un par.
—Sí, pero yo quería que Yoani…
—Lo que importa es que respire…
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Jorge Ferrer - 10/02/13
Categoría: Agua corriente, Cambios en Cuba, Exilio
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Diario Las Américas se ha apuntado la que muchos teníamos por la gran exclusiva pendiente en materia de cubanerías. Digo, esta entrevista a Pedro Álvarez, quien «desertó», que dicen los castristas, después de haberse ocupado de los intercambios comerciales entre Cuba y los EE.UU. por algo más de una década. Un pez muy gordo, sobre todo porque la gordura a contarle entre las escamas va asociada a la más interesante de las proyecciones de la relación entre Cuba y los EE.UU., dejando aparte, un poco aparte, las cuestiones de inteligencia. Luego, y sin ambages, enhorabuena a Diario Las Américas, que ha estrenado con nota de excelencia su relanzamiento editorial.
Otra cosa es lo que trae la «exclusiva» y el flaco perfil, o el perfil flaco, que nos ofrece el entrevistado. Léanla, que no es cosa de glosar aquí lo que bien nos cuenta Iliana Lavastida.
De entre todo lo dicho y atendiendo a las Five Ws + H, a mí me embelesa la respuesta al por qué. El por qué de la «deserción». El «por qué» quien dio cincuenta años de su vida al gobierno de La Habana y se paseó durante una década por uno de los ochomiles de la cordillera del castrismo decidió un buen día dejarlo todo y establecerse en la Florida. Léanla, ya dije, y allí verán que la razón es, agárrense, «sentimental».
Hace unos meses ya tuvimos que trasegar con otra historia de trasvase de La Habana a Tampa por motivos sentimentales. Aquella fue la de las cuitas amorosas de Glenda Murillo, hija del vicepresidente cubano, quien se piró de La Habana, cruzó la frontera en Laredo, viajó a Tampa y desde allá dejó ver que lo suyo había sido por amor.
Yo seré el último, sentimental que me pongo algunas tardes de invierno, en discutirle a viudo o joven herida por Cupido la eclosión de sus sentimientos. Pero, oigan, algo está pasando en los aledaños del Politburó, cierta querencia por las zonas blandas de la inteligencia.
Si antes los miembros de la nomenklatura «desertaban» del totalitarismo cubano por escapar del abrazo de oso del castrismo y ahora huyen de allá por razones sentimentales y, encima, elogian los cambios de Raúl, tendremos que concluir que la nación de los boleros está ensayando su forma más acabada: el bolerón poscastrista. Que ya cuenta con su clave tampa (todavía no he dicho trampa). ¡A ver si la culpa la tiene otra vez el bueno de Martí!
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