Una familia venida a menos

- 04/11/10
Categoría: Letra impresa, Libros, Literatura
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Hoy, 4 de noviembre, sale a la venta Una familia venida a menos, de Nikolai Leskov, en mi traducción. Se debe a Aleph Editores y Del Taller de Mario Muchnik.

No son abundantes las ocasiones de traducir por primera vez al español una novela de esta envergadura ―una joya de la literatura clásica rusa. Se trata, por demás, de una de las traducciones que más me ha complacido emprender y leer.

Debo la oportunidad a un proyecto de Mario Muchnik que se propone ofrecer a los lectores de nuestra lengua una biblioteca de literatura rusa capaz de sobrevivir, al menos, al próximo medio siglo de lectura.

Mario y Bernat Puigtobella explicaron en detalle sus propósitos en la presentación de hace unos días en Madrid de la que hay información aquí y aquí.

Muy recomendado queda este Leskov, pues. Como todo lo que salga de ese Taller. El texto de la contraportada puede verse aquí.

Una familia venida a menos, de Nikolai Leskov (El Aleph Editores / del Taller de Mario Muchnik, 2010, 304 pp.), se puede comprar a partir de hoy en todas las librerías españolas.

Para adquisiciones online desde España o el extranjero: aquí, aquí y aquí.

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(Algunas) Lecturas de octubre

- 14/10/10
Categoría: Libros, Poscomunismo | Etiquetas:
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(Síganse los enlaces para las referencias bibliográficas completas.)

The Future of Nostalgia
Svetlana Boym

Pocos libros más completos si se trata de pensar la nostalgia como categoría que define la condición del exilio y los azares del hombre poscomunista. Boym, rusa de nacimiento y exiliada en 1980, ha conseguido reunir los fragmentos dispersos de la memoria de la emigración rusa y confrontarlos con un país que entró a la década de los noventa como niño con juguete nuevo, pero roto. Un libro de veras magnífico.
Me regaló, por cierto, una nueva pista cubana de Joseph Brodsky: el célebre armario que dividía La habitación que compartía con sus padres en (el entonces) Leningrado estaba coronado por, entre pocas otras, una botella de Havana Club.

A Distant Mirror. The Calamitous 14th Century
Barbara W. Tuchman

Prefiero a la Barbara W. Tuchman de La torre del orgullo o Los cañones de agosto. Su retrato de la Europa que se enfrentaba al horror de la primera guerra mundial trazado con paciencia y precisión de notario es sencillamente inigualable. En cambio, la incursión de Tuchman en el Medioevo no me ha entusiasmado demasiado. Si su Europa del siglo XX es retrato vivo e hiperrealista, su manoseo con el pasado medieval tiene algo de caricatura.

Let me go (Lasciame andare, madre)
Helga Schneider

Adelphi publicó en 2001 este libro que no había llegado antes a mis manos. Helga Schneider fue abandonada por su madre en el Berlín de finales de los años 30 del s. XX. Cincuenta años después vuelven a reunirse en un asilo de ancianos en Viena, donde su madre espera la visita de la muerte. Y hablan de lo que las separó: el fanatismo de una mujer que prefirió el uniforme de las SS e irse a trabajar en Ravensbruck y Birkenau ayudando a los médicos que experimentaban con los presos judíos, antes que cuidar de sus hijos.
Intensidad, dolor y razones. Muy recomendable.

Batista. From Revolutionary to Strongman
Frank Argote-Freyre

Una biografía de Fulgencio Batista. O media, porque hay anunciada segunda parte que ya tarda.
La salva el hecho, nada fortuito, de que nadie haya emprendido otra en décadas. La condena todo lo demás: aburrida, escrita con lengua de estudiante de secundaria, la grisura, cuando no oscuridad, de las fuentes.
Con todo, atiéndasela. Para generaciones de cubanos Rubén Fulgencio Batista es un perfecto desconocido. O un conocido imperfecto.

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A ver qué tal de resonancias…

- 08/10/10
Categoría: Libros | Etiquetas:
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Sería muy distinto si consiguiéramos narrar esta historia de uniformes y sotanas, delirios y miserias, enfermedades y resucitaciones, supersticiones e intrigas, como quien recuerda sucesos ocurridos 700 años atrás.

Porque en realidad, fíjense, para casi todos los que hacemos ETDLV, escribiéndolo o leyéndolo, lo que sucede en isla de la que ahora me separan unos pocos kilómetros ―Cuba― en muchas ocasiones suele tener la misma «presencia» que cualquier bucólica estampa precolombina. Guarina de niña espantando a majá con jutía acorralada, por ejemplo. O Guamá mirando a hurtadillas un cemí.

Poner distancia, por un lado, y abstraerse de la maraña mediática. Ello requiere apartar antes las muelles taras que tanto nos solazan, claro, que si no es difícil que lleguemos lejos.

¡Va y así ganamos todos! Al menos lo haremos, creo, en tanto escritores y lectores de prosa historiográfica. Bien visto, y a fuer de que se me tome por trasnochado nietzscheano, hace dos milenios que estamos subidos a noria que no cesa de girar.

Atiéndase si no a este relato. Es de Barbara W. Tuchman en A Distant Mirror. The Calamitous 14th Century (pp.498-99).

Léaselo y a ver qué tal de resonancias…

…As the awful report of the King’s madness spread, rumors of sorcery and poison were on every tongue, and popular emotion so aroused that the sick chamber had to be kept open to the public. All the tears and grief attending a royal demise filled the room and “all good Frenchmen wept as for an only son, for the health of France was tied to that of her King.” Sobbing clergy conducted prayers, bishops led barefoot processions carrying life-size wax figures of the King to the churches, the people heaped their offerings on relics known for healing powers, and prostrated themselves before Christ and the Saints to beseech a cure.

Few believed the affliction had natural causes. Some saw it as Divine anger at King’s failure to take up arms to end the schism; others, as God’s warning against that very intention; still others, as Divine punishment for heavy taxes. Most believed the cause was sorcery, the most so because a great drought that summer dried up the ponds and rivers so that cattle died of thirst, waterborne transport ceased, and merchants claimed the worst losses in twenty years.

In a morbid time, belief in conspiracy rose to the surface. Whispers circulated against the Dukes. Why had the “phantom of the forest” not been arrested and interrogated? Had he been planted by the Duke of Brittany or by the uncles to cause the King to turn back? Had the King’s excess of anger causes by the Dukes’ delay brought on his madness?…

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