Liberticidio: ni bollos, ni corridas

- 28/07/10
Categoría: Agua corriente, Media
Imprimir Imprimir


Esto se encuentra uno cuando se asoma  a los papeles…

1)

2)

Bah, suerte que uno sabe que en realidad no hablan ni de vulvas, ni de orgasmos. ¡Ni siquiera de toros!

Hace rato que los diarios no atinan titulando sobre lo otrora sagrado: el placer, la historia o la cultura.

Estos dos titulares se ocupan de asunto más pueril, por cotidiano y familiar. Apenas describen el recorte de nuestras libertades… Una tras otra.

Y a eso, oye, ya nos tienen acostumbrandos estos tipos a los que votamos una y otra vez, ciegos y genuinos cómplices del liberticidio.

© www.eltonodelavoz.com

Tres de distraídos…

- 07/07/10
Categoría: Actualidad, Deportes, Media, Oposición
Imprimir Imprimir


1) Esta tarde en la portada del digital de El País:

¿De veras no hubo mejores noticias que encadenar?

¿Acaso era difícil reparar en que debajo de noticia sobre mujer arrojada por una ventana se colocaba foto de otra, en Pamplona, volando por los aires?

2) Beckenbauer (en 0:59): «…como europeo ―perdón a los hinchas españoles; perdón a los hinchas uruguayos―, pero una final Holanda – Alemania sería realmente lo máximo».

Evidentemente, el bueno de Franz comparte la vieja idea de que África comienza en los Pirineos.

3) Last but not least, las protestas porque los presos cubanos salgan a Europa o Chile desde las cárceles. Algo que está por ver ahora, aunque ya esté muy visto antes.

Distraídos con el carácter forzoso de esas expatriaciones en algunos pocos casos, quienes protestan tal vía pasan por alto que ella pone en evidencia lo que el régimen cubano entiende es el exilio. A saber, un espacio donde se anula toda la proyección política de los opositores cubanos. Obligar a un disidente a salir de Cuba es condenarlo a una inmediata invisibilidad. De eso vale el exilio como territorio desde el que hacer  política que afecte a Cuba. De eso valemos, entienden en La Habana. De nada. He ahí un significado adicional de la decisión de tender tales puentes de plata.

© www.eltonodelavoz.com

La FIFA, los jueces y las campeonas de Neptuno

- 27/06/10
Categoría: Deportes, Media
Imprimir Imprimir


Varios cientos de millones de personas asistimos hoy a dos flagrantes errores arbitrales. Luego, fuimos burlados y después convertidos en cómplices de una injusticia.

En el partido Alemania-Inglaterra hubo un gol que los jueces ignoraron. Tanto así que las casas de apuestas lo están pagando. Habría supuesto el empate a dos goles. No sabemos qué partido habríamos visto a partir de ese momento.

En el segundo partido de la jornada, el Argentina-México, los árbitros dieron por bueno gol que jamás debió subir al marcador. Al hacerlo rompieron el empate a cero goles. No sabemos qué partido habríamos visto si ese empate se mantenía.

Puede, sí, que tanto Alemania como Argentina acabaran ganando sus partidos, como lo hicieron. Pero también puede que bajo la superficie de Neptuno exista una floreciente civilización para la que un juego parecido al parchís sea lo que para nosotros el fútbol. Y que las dos grandes estrellas de su liga femenina sean dos gemelas idénticas a la madre de Joseph Blatter, el presidente de la FIFA. Puede ser, ¿quién quita?

Cientos de millones de espectadores, más el aforo en ambos estadios, más los jugadores de los cuatro equipos implicados pudimos ver claramente que ambas decisiones eran equivocadas. Claramente equivocadas. Lo vimos una y otra vez, cuando las jugadas eran repetidas por televisión y en las pantallas de los estadios.

Tan solo un escaso puñadito de implicados en ambos juegos no vio esas repeticiones servidas apenas segundos después de producirse los errores. Y esos que no las vieron, que se negaron a verlas, fueron los árbitros y los jueces de línea, es decir, los que decidían, los responsables. La FIFA no quiere que las vean, porque las televisiones que pagan los derechos de transmisión le tienen fobia a procedimiento que podría alargar los partidos unos pocos minutos rompiéndoles sus cuidadosamente medidas parrillas en prime-time.

Hoy, y cada vez que algo así sucede ―recuerden la mano de Thierry Henry que trajo a Francia al Mundial de Sudáfrica; a esa penosa Francia―, la FIFA nos sirve  juegos y campeonatos distintos a los que pagamos por ver.

Peor, nos convierte en cómplices de esos jueces falaces.

No descarto mudarme algún día a Neptuno. En sus anfiteatros a lo Star Wars gritaré entusiasmado en los campeonatos del parchís local.

Ah, y las gemelas esas campeonas me van a oír.

© www.eltonodelavoz.com