Un Cairo en cada barrio

- 02/03/11
Categoría: Urbanas | Etiquetas:
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Me encanta pasear junto a estos grafitis de los que hay decenas en Gràcia, Barcelona, donde vivo.

Esa latencia de la rebelión inscrita aquí y allá en un paisaje de letal aburrimiento, porque sosegado y aún relativamente próspero.

Observando esos llamamientos a la rebelión, uno siente que los demás también están vivos. O al menos que simulan estarlo tanto como se esfuerza en estarlo uno.

Gracias, Gràcia.

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De cómo ganar dinero fácil con Muammar el Gadafi y Fidel Castro

- 01/03/11
Categoría: Castro & Family | Etiquetas:
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La que sabe es una señora, como casi siempre. Quienes conservan y multiplican su legado, más bien, pero suya es la técnica y suya será la inspiración.

Madame Tussauds es la señora. En el museo que lleva su nombre, en Londres, Muammar el Gadafi y Fidel Castro están uno junto al otro. A unos palmos de distancia y sentado de espaldas espera Robert Mugabe. ¡Qué trío, nene!

Hoy imaginé un magnífico museo allá en La Habana, o en El Cacahual si eso gusta más al inversionista. Expuestos todos allí: Gadafi y Castro I; Mugabe y Lukashenko; Mubarak y Ben Alí…

¡Y no como figuras de cera, como en el museo de Madame Tussauds! ¡No, no! ¡Vivos, zombiescos y discurseantes!

¡Qué espectáculo, oigan! La Cuba que ya es parque temático de la utopía convertida de repente en zoológico de dictadores. Con eso y el embargo levantado, las colas serán kilométricas. ¡Otra vez de cabeza al monocultivo, señores! ¡Otra vez a llenarnos los bolsillos con producto único en el cual nos sobra experiencia: las dictaduras! Un buen museo de dictadores vivos: ¡imagínenselo!

Piensen en las ventajas que ello traería a la isla de Cuba…, asunto en el que no puedo abundar ahora: voy corriendo al teléfono a llamar a ideal inversionista: Silvio Berlusconi, esa figura ya sí de pulida cera.

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El infiltrado Carlos Serpa despierta mi mayor interés

- 27/02/11
Categoría: Oposición | Etiquetas:
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No desdeñen esa pieza de vídeo hecha pública anoche en la televisión cubana. «Los peones del Imperio» se titula y en ella se produce el outing de un agente de la DSE infiltrado en las filas de la oposición.

En dos partes, puede verse aquí y aquí.

Mal harían en desdeñarla, digo; en pasarla por alto. Yo no lo he hecho, aviso.

Bien al contrario, la he visto con mayúsculo interés. Y con el mayor interés he seguido cada una de las palabras de ese Carlos Serpa, con el mayor interés he atendido a sus gestos, las inflexiones de su voz. Mayor si cabe interés he puesto en escrutar su cara, los movimientos de sus labios, cada ademán. Hace rato no ponía, créanme, tanto interés en observar a un tipo. Atendí interesadísimo a la exposición de sus, digamos, «convicciones»; muy especial interés me despertaron sus palabras dirigidas a las Damas de Blanco. Enorme fue el interés que concedí a la manera en que se refiere al exilio, a nosotros. Descomunal el interés que puse en esa escena final cuando habla de «Fidel».

¿Que por qué?

Pues porque toda relación con los empleados de la maquinaria represiva de los hermanos Castro requiere mimemos con el mayor interés el tamaño del desprecio que nos despierta esa gente. Que dediquemos el mayor interés a alimentar el asco que sentimos por esos hijos de puta. Y muy especialmente, cuando se trata, como en el caso de este pobre Serpa, de un mero chivato. Un chivato que burla a mujeres que sufren el presidio de sus esposos o hijos. (¡Y es a nosotros a quienes llaman gusanos, oigan!)

No desdeñen ese «videíto», decía, porque se estarían perdiendo la materia con que engordamos animalito que también debe vivir con nosotros. Bautícenlo como quieran. Odio no es un mal nombre.

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