Tribulaciones e intereses de Bruno ante la revolución en Libia

- 25/02/11
Categoría: Al teléfono | Etiquetas:
Imprimir Imprimir


Al teléfono:

—Oye, Ferrer, ¿y qué tal está llevando Bruno lo de las revoluciones en el mundo islámico?

—Se pasa el día tumbado en el sofá frente al televisor atento a la señal de Al Jazeera…

—¿No me vas a decir que Bruno entiende el árabe?

—No, chico… Al Jazeera en inglés.

—Ah…

—Ladra cada vez que sale Gadafi y gruñe con todos los Allahu Akbar… Desde que supo que los perros son animales impuros a los ojos de los islamistas se me ha vuelto poco favorable al Corán…

—¿Y qué dice?

—Hablar, no habla mucho. Ahí lo veo más en la cuerda de Obama. Pero hoy rió a belfo batiente cuando supo de la triquiñuela de los brokers en Nueva York dando a Gadafi por muerto para arañarle par de dólares al precio del Brent… Y cuando se enteró de que Castro I defiende al déspota libio se apeó del sofá y vino corriendo hasta mi mesa a pedirme que lo bajara a cagar… Pero afectado está, ¡vaya si lo está! Hoy se le pegó a una señora a la pantorrilla y no la preñó porque Alá es grande y la víctima se resistió… Es que las revoluciones vistas desde lejos producen desarreglos hormonales, ya sabes…

—¿Pero está comiendo bien?

—Eso sí, aunque preocupado por la repercusión que todo esto pueda tener en Italia —oleadas de refugiados y todo eso—, porque de allá viene el pienso que come y lo dota de ese seductor brillo de ojos. Hecho a base de cordero, por cierto.

—¡Pobre perro! No sabe cómo tomarse todo esto y lo que hace es mirar por sus intereses.

—Sí… Es uno de tantos casos en que da igual convivir con un frenchie que con uno de esos pelados perros chinos.

© www.eltonodelavoz.com

Ese hijo de puta de Muammar al-Gaddafi… y los clásicos

- 22/02/11
Categoría: Democracia, Memoria | Etiquetas:
Imprimir Imprimir


Ese hijo de puta de Muammar al-Gaddafi padeciendo al fin el revoloteo de mariposas en el estómago. El miedo que le tuvieron, y tantos le tienen, metido de pronto en su propia jaima y evacuado en la letrina adjunta. Megalómano repugnante, sátrapa con ínfulas de Mesías, autor de aquel ridículo Libro verde —da gusto, y es un decir, repasarlo esta noche—, caricatura de sí mismo y de todo un mundo «no alineado», tercerviísta…

Inenarrable el placer de saberlo contestado por los hijos de la Jamahiriya, como inenarrable el asco que producía verlo jaleado por Occidente, dándole tratamiento de hijo pródigo a quien solo se ha prodigado con la muerte y la prédica terrorista, antidemocrádica e islámica. También en la compra de adhesiones, habilidad que Gaddafi cultivó con mimo y éxito sostenidos.

Acabe como acabe la rebelión en Libia, acabará con sangre, ¡ya corre!, y ojalá que no ahogada en ella. Voto por ver ceacesquizado a ese monigote.

Como llamo a recordar que no todos se rindieron al fármaco del appeasement con Gaddafi, no. Ay, ¡es siempre tan reconfortante recordar a los clásicos!

De contra:

Es noticia en desarrollo. Sígase Al-Jazeera (English) para updates… Y en Twitter, claro, que es la hoja sobre la que primero se inscribe lo que pasa…

© www.eltonodelavoz.com

Marco Rubio y el “levantamiento popular en Cuba”: transferencia y traslación

- 18/02/11
Categoría: Exilio, Viajes | Etiquetas:
Imprimir Imprimir


Marco Rubio no quiere que los cubanos residentes en los Estados Unidos viajen a Cuba. No ha pisado ese país en su vida el bueno de Marco y busca que lo imiten. Lo propone y se lo batean. Y yo me alegro no saben cuánto por tantos cubanos que podrán viajar a Cuba desde los Estados Unidos sin pagar el sobreprecio de la triangulación cada vez que les dé la gana de ver a sus madres, hermanas o hijos. Huyeron del castrismo en busca de libertad, pero Marco Rubio, que de esa isla sabe lo que yo de Kazajastán —esto es ser generoso, ¡tengo mis días!: yo sé más de Kazajastán que Marco de Cuba diez veces— no quiere que viajen. Odio prestado el de Rubio.

Entretanto un «Evento» en Facebook en favor de un «Levantamiento popular en Cuba» para la semana próxima cuenta, ahora mismo, con 152 personas que sostienen que asistirán. La cita es en los «alrededores» del Museo de la Revolución. Ciento cincuenta y dos que han hecho click en el casilla del «I’m attending», cuando no acudirán ni remotamente. Todos viven fuera de Cuba y no existe ni la más puñetera posibilidad de que ese día aterricen en La Habana a la que Marco Rubio no quiere que vaya nadie. ¿Por qué mienten? ¿Qué mueve a alguien a sostener que «I’m attending» a evento que, de producirse, solo podría acabar a cabillazos contra los pocos que se crean, si tales inocentes hubiera, que mira voy a ir porque otros 152 estarán ahí conmigo?

El psicoanálisis de ciertos sujetos cubanos deberá ocuparse, claro, de la «transferencia», pero también, ay, de su insondable trauma con la traslación.

© www.eltonodelavoz.com