Jorge Ferrer - 12/02/11
Categoría: Democracia | Etiquetas: Agua corriente
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Lo extraordinario (también admirable):
Que centenares de miles de personas unieran esfuerzos para pedir la democratización del país y perseveraran durante 18 días para conseguirlo.
Lo ejemplar (también extraordinario):
Que la maquinaria represora del régimen de Hosni Mubarak no fuera capaz de hacer abortar la revuelta cuando esta apenas se iniciaba.
Lo triste:
Costó algo más de 300 muertos. ¡La libertad no sale gratis!
Lo inquietante:
La memoria. El derrocamiento del Shah de Irán se produjo en un similar ambiente democratizador. Sin embargo, a un primer gobierno con participación de diversos elementos de la sociedad iraní siguió apenas año y medio más tarde una radicalización de la «revolución». Hoy Irán constituye el principal motivo de desvelo para Occidente e Israel.
Lo (todavía) infundado:
Que llamemos «el 1989 del mundo árabe» a la cadena de revoluciones a las que asistimos, siquiera por ser cadena de apenas dos eslabones.
Lo alentador:
Que el componente religioso apenas haya asomado en una revuelta de veras plural y horizontal.
Lo incierto:
¿Qué será de Egipto? ¿La pluralidad de actores de la «revolución» egipcia conseguirá articular un perdurable gobierno de unidad? ¿Será capaz de generar empleo y hacer crecer la economía egipcia el gobierno que salga de las urnas en septiembre? De no conseguirlo, ¿monopolizarán los Hermanos Musulmanes la vida política egipcia y nos encontraremos en el escenario dibujado aquí?
Lo tranquilizador (también ejemplar):
El rol jugado por un ejército que se mueve entre sus importantes intereses en sectores fundamentales de la economía, su compromiso con los intereses ocidentales e israelíes y una fuerte adhesión a la idea de una nación fuerte y decisiva en el área.
Lo inspirador (para cubiches):
El parecido de este paseo marítimo egipcio —¿Alejandría, tal vez?— con el malecón de La Habana. (Via Michel Suárez @ Facebook)


UPDATE:
A propósito de la fotografía: Alejandría, sí.
Más fotografías de la manifestación en esa ciudad y ese «malecón», aquí.
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Jorge Ferrer - 10/02/11
Categoría: Uncategorized | Etiquetas: Agua corriente
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Al teléfono:
—Ferro, ese juicio a Posada Carriles es lo más divertido que he visto en años… Ese viejo roncando ahí… ¡Del carajo!
—Lo malo es que es el juicio más divertido que veremos en años.
—Posada Carriles, compadre. La «Némesis» de Fidel, como repiten ahora los periódicos…
—…
—Porque, tú, y dime la verdad, ¿quieres que salga absuelto o que lo empapelen?
—¡Absuelto!
—Coño, ¡es un terrorista!
—En El Paso se lo juzga por mentirle a los americanos para obtener la residencia y jamar en La Carreta, Ayestarán, Versailles o Las Culebrinas. Oye, ¡si se juzga por eso a miles de cubanos en Miami y alrededores, todos culpables! ¡Imagínate el lío! ¡Empapelan a media ciudad o a ciudad y media! Todos los que juraron y perjuraron que jamás fueron comunistas, que fueron opositores día y noche… Toda esa biografía inventada, que ni Jacobo de la Vorágine.
—Pero…
—Sin peros… Juzgan a un cienfueguero X —y olvídate que se apellida Posada Carriles— por «mentiroso». Por mentir a gobierno para obtener prebenda. Juzgan a cubano que llega a Miami por actuar como cubano que llega a Miami. ¡Absuelto, socio! ¡O empapelados millares! ¡Tú imagínate que las televisiones de esa ciudad no habrían tenido ni una jeta de insider que mostrar si todos los que llegan contaran a quién sirvieron y cuánto!
—Ferro, ¡es un terrorista!
—Pues, que se juzgue eso mañana. Pero en El Paso, la historia de tantas mentiras contadas por esbirros y esbirritos de los hermanos Castro lo debería absolver. Y espero así sea, a pesar del plasta de abogado que se buscó.
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Jorge Ferrer - 09/02/11
Categoría: e-cuba | Etiquetas: Agua corriente
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Leo que llega el cable ese desde Venezuela. Que la isla de Cuba se conectará por fin a Internet por vía menos limitada que la satelital.
La noticia me produce enorme alegría, porque no me cuesta imaginar que en un año o poco más habrá casi tantos cubanos como quieran conectados a la red. Habrá páginas capadas, como en toda dictadura, y habrá redadas de vez en cuando para detectar las conexiones indebidas. Pero al menos en las áreas urbanas la conectividad será intensa y masiva. ¡No lo duden!
Y no lo duden, digo, porque por mucho que enterados ciberpolicías como el del vídeo de la mantequilla intenten coartarlo o tropecientos nagües desanden las calles con orden de patear routers, hay una y acaso una sola confianza que jamás debemos retirarle a los cubanos de esa isla.
A saber, la de robarle al Estado ladrón —la de burlarlo y esquilmarlo. Y otra: la de saber rentabilizar el dinero de las remesas como aquella cucarachita Martina con el centavito que se encontró.
Más claro aún: si con las relativamente escasas conexiones que ahora existen la red de intercambios Revolico se pudo convertir en lo que es/fue, ¡imagínense ahora el revolico que vendrá cuando haya conexiones en casas de más doctores mal pagados, más «confiables» mal pagados, más «revolucionarios» mal pagados, más «combatientes» mal pagados y el etcétera que se les ocurra con la obligada coda de «mal pagados»!
Eso sí, modérense las esperanzas de que tal incremento exponencial de la conectividad redundará inmediatamente en activismo político.
Seguir las estadísticas de las Grandes Ligas o descargarse música bailable y series de moda; buscar aplicaciones para los teléfonos celulares o jugar en línea; atender a las evoluciones de la Liga Española de Fútbol o pasarse el día haciendo amigos en Facebook o las noches paseando por Pornhub… Y, sobre todo, buscar cómo sacarle dinero a la conexión… Todo eso será siempre mucho, pero mucho más apetecible para el internauta cubano en San Miguel del Padrón, Bauta o Las Tunas que seguir la suerte de un Hosni Mubarak, leer la prensa exiliada o entretenerse con estos mismos posts que escribe aquí un servidor.
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