El día de la mantequilla

- 04/02/11
Categoría: Cine, e-cuba | Etiquetas:
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1.
Muere Maria Schneider. En paz descanse.

2.
Se filtra video donde la contrainteligencia castrista habla de su guerra en la Internet.

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Camellos contrarrevolucionarios

- 03/02/11
Categoría: Literatura, Media | Etiquetas:
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La cinematográfica irrupción de los camellos hoy en medio de la revuelta de Egipto.

Violencia (extrema) con folklore (violento). Un animal irregular e icónico —la giba rompe y singulariza su silueta— que en español asociamos con Jorge Luis Borges reclamando identidad sin elementos (precisamente) folklóricos. Gabriel Zaid lo desmintió más tarde contando uno a uno los camélidos que se pasean por las páginas del Corán.

Esos camellos, decía, irrumpiendo hoy en la Plaza Tahrir (Liberación), esa contrarrevolución sobre pedestal de giba, me hicieron recordar aquella ventaja que ganaron los cigarrillos Camel cuando aún se veían anuncios de cigarrillos en las salas de estar de Occidente.

Eran, se aseguraba con espuela clavada en sabe Dios qué survey, los cigarrillos preferidos de los médicos. El Camel no mata, se vendía: ¡cura!

Hosni Mubarak ha comprado ese camelo con camello y ha azuzado a sus tropas irregulares, como la silueta de los camélidos. Habrá que ver qué rédito saca a tanto escupitajo.

Es que las revoluciones, como dice Jordi Pérez Colomé, «son difíciles».

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La Revolución de los Pestillos: una rebelión a la inversa para Cuba

- 29/01/11
Categoría: Cambios en Cuba, Castro & Family, Transición | Etiquetas:
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El castrismo reparte un lema a sus corderitos cada vez que los convierte en lobos para acosar a los disidentes que se manifiestan en las calles.

Es bien conocido el espantoso mantra: «¡Esta calle es de Fidel! ¡Esta calle es de Fidel!», chillan.

Hay un buen chiste apoyado en ese eslogan, cuya autoría, de estar firmada, desconozco. Es el de transeúnte que ve pasar a grupito de alborotadores castristas sobre el calamitoso pavimento de La Habana y sorteando los charcos pestilentes al grito de «¡Esta calle es de Fidel!» y pregunta con toda inocencia: «Chico, si la calle es de él, ¿por qué coño no la arregla?»

En estos días Túnez y ahora Egipto muestran que tomar las calles, las de Ben Alí o Mubarak, basta para conmocionar un régimen dictatorial, empujarlo a la renuncia —Ben Alí— o a reformas que transformen de veras el paisaje social —eso si Mubarak consigue aguantar después de su promesa de reformas que escuché hace unos instantes, lo que dudo.

Salir a la calle es ganarla, pues. Lo fue en Dresden o en Timisoara ya antes. Y ahí paro para no hacer la historia muy larga.

Esta tarde conversaba sobre el asunto con colega catalán que ha viajado a Cuba un par de veces y de pronto me iluminó —dicho sea con alarde humorístico.

—Pero ¿qué van a tomar las calles los cubanos si se pasan el día en ellas? —me espetó—. Siempre los veo jugando dominó en las aceras, bebiendo ron en los muros, el del Malecón incluido, las jineteras por todos lados. ¡La calle ya ustedes la tienen, así que búsquense otra solución! —concluyó entre risas.

Me iluminó, dije.

Y sí, oigan, ¿no será mejor que los cubanos se encierren en sus casas, ya que la calle se la reparten con «Fidel»?

Por probar, digo. Una revolución por ocupación inversa. Se encierran, pasan el cerrojo y a aburrir a la policía. Como aquel efecto que se le presumía a la bomba de neutrones, ¿recuerdan? La ciudad intacta y desierta.

Va y Castro II acaba pidiéndoles de rodillas que lo derroquen. Va y matan al régimen de aburrimiento.

Que por probar no quede, oigan.

No ganaremos para esos modernos bautizos de rebeliones con nombres de flores o colores, pero no creo que le hagamos ascos, de tener éxito, a lo de «Revolución de los Pestillos».

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