Jorge Ferrer - 22/05/10
Categoría: Arte | Etiquetas: Agua corriente
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Un toro de nombre Opíparo ―¡Opíparo!― le destroza la lengua a artista vestido de lo más cursi. ¡Esas hombreras con pinta de charreteras o viceversa, por favor!
Artista, por cierto, que llevaba largos minutos martirizándolo y se aprestaba a matarlo con la esperanza de pasearse después empuñando ufano una, o hasta dos, de sus orejas cortadas.
Si a favor de la perpetuación de la tauromaquia no bastara la feliz circunstancia de que casi cada año los toros cornean en Pamplona a muchachotes beodos llegados desde otros mundos, negligentes lectores de Hemingway, esta imagen debería servir de vindicación rutinaria de la necesidad de esta fiesta, devenida espectáculo pop, guerra con sangre en casa y los domingos.
Es una imagen TOTAL, como grato es el alivio de saber que Julio Aparicio vivirá para hacer el cuento.
Una imagen, la miré embelesado durante largo rato, que nos recuerda que los artistas juegan con sangre y, ante todo, con la propia. ¡Que se la juegan! Fíjense bien en cómo se juntan esos dos cuerpos dispares: ahí hay mucho de tango.
«I like to see bullfights in sunny old Spain», cantaba Frank Sinatra . (Y ello a pesar de que Ava & Dominguín le dieron más de un dolor de cabeza, que en materia de toros todo son cuernos.)
Eso, pues. Más fiesta. Más cuernos. Más arte, más sangre y más bravura compartidas.
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Jorge Ferrer - 21/05/10
Categoría: Oposición | Etiquetas: Agua corriente
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…el menú que degustará Guillermo Fariñas cuando la voz “parenteral” ya no nos ocupe.
Sus armas discretas, porque no secretas…

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Jorge Ferrer - 19/05/10
Categoría: Exilio, Oposición | Etiquetas: Agua corriente
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De vuelta de una cena a favor de los presos políticos cubanos organizada por el sector liberal de Convergència Democràtica de Catalunya en un hotel de Barcelona. Que gracias por la iniciativa, pues el dinero recaudado irá a parar a manos de los familiares de los presos.
Carlos Alberto Montaner fue el orador invitado. Espléndida su intervención. Y espléndidas sus respuestas a las preguntas del público. Que gracias.
Los presentes, unas ochenta personas. Que bien. Por la solidaridad que ello demuestra con la causa de la democracia en Cuba y porque tratándose de una cena con fines benéficos el número de asistentes redunda en una mayor recaudación. Que magnífico.
De esas ochenta personas que acudieron a la convocatoria a acto de apoyo a los presos políticos cubanos, cubanos conté once. Once.
«¿Cómo es que la gente en Cuba no apoya a los presos, a las Damas de Blanco?», se pregunta de vez en cuando algún incauto y se coloca máscara de estupor.
Bah. Como si esa fuera pregunta difícil.
Difícil, si acaso, es otra: ¿cómo es que los cubanos residentes fuera de Cuba, empleados por su cuenta, sin CDR a la vista y con la vida resuelta, como suele decirse, no apoyan a los presos?
Ésa es la buena. También por la extraordinaria luz que arroja sobre la primera.
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