Jorge Ferrer - 14/06/11
Categoría: Arte, Rusia, Viajes
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He estado tres días en Moscú, Rusia, en extraordinario viaje difícil de clasificar, gustosísimo de masticar y, sin dudas, más de rumiar.
Creo recordar que fue cuando viajó a Londres a los funerales de Stephen Spender que Joseph Brodsky se encontró ante la disyuntiva de qué responder al oficial de inmigración que le hizo la tópica pregunta por la razón de su viaje: Business or pleasure? Un cerco demasiado estrecho, por extremo, para definir las razones de un viaje. También para este.
Seguramente volveré aquí sobre estos tres días trepidantes en los que he hablado con mucha gente, me he reencontrado con amigos muy queridos y he conocido a unas pocas personas que justifican, por sí solas, que supere de vez en cuando la aprensión que le tengo a vagar por los aeropuertos con mi hostil cara de inmigrante ilegal, traficante de poca monta, o Public Enemy Nº algo entre el millar y el millar y medio.
Entre otros momentos memorables, tuve el privilegio de asistir a la gala de entrega del premio “Turandot de Cristal”, que en su vigésima edición, reunió en el Teatro Vajtangov y en el banquete en el restaurante Venezia que siguió a la gala a lo más excelso de la escena teatral rusa de los últimos 50 años (y algo más en algunos casos). De los brindis pronunciados allí saldría todo un tratado sobre la relación entre la cultura y el poscomunismo. Va confesión por delante: en muy pocas ocasiones he experimentado emociones más intensas cuando de pensar esa materia se trata.
Por lo pronto, recién bajado del estribo, subo aquí para los lectores amantes de la gastronomía de vanguardia, el menú de la cena a la que tuve la dicha de asistir anoche en el Barvikha Hotel & Spa. En su primera visita a Rusia, Ferran Adrià preparó junto a Anatoly Komm una cena en la que hubo un plato, al menos, que recordaré siempre.




De contra:
Mis adorables compañeras de mesa.

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Jorge Ferrer - 10/06/11
Categoría: Freaks
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Hartos de conocer listas sobre el estado de la felicidad en el mundo en las que no se los menciona, los coreanos del norte decidieron hacer una investigación propia.
El reporte al que llego via Shanghaiist, no explica los criterios que se siguieron para el desarrollo de la encuesta. Eso sí, sus resultados son diáfanos y revelan cuáles son los países del mundo cuyos pueblos son más felices.
Estos son:

A saber, el primer lugar corresponde a China, el segundo, ¡vaya!, a Corea del Norte, el tercero a Cuba, el cuarto a Irán y el quinto a Venezuela.
Algo descolgados de esos paraísos de gente que sonríe sin parar, Corea del Sur ocupa el puesto 152 y ese valle de lágrimas que son los Estados Unidos (aquí llamado “Imperio americano”) se hundió hasta el puesto 203.
Nada, señoras y señores, que si están planteándose cambiar de lugar de residencia aquí les dejo esta utilísima información. (Y sí, ya sé que debí haber avisado antes a Reina Luisa Tamayo y familia…)
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Jorge Ferrer - 09/06/11
Categoría: Exilio, Oposición
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Debajo de esos dos tornillos con las cabezas bien lacradas viajan hoy a Miami las cenizas de Orlando Zapata Tamayo, la última víctima mortal de la represión que el castrismo ejerce contra los opositores. Tal vez la penúltima.
Supongo que manda a lacrarlos alguna disposición sanitaria, como sanitaria será para los Castro la ley que dispone aplastar a quienes les dicen que no están dispuestos a soportar la dictadura. Que quieren otra Cuba, una que nos incluya a todos.
Acompañados de una decena de familiares, sus padres llegan hoy a la ciudad de Miami, la que llamamos «Capital del exilio», y reconozco, con gusto, que me emocionan las muestras de solidaridad hacia ellos como hace tiempo no emocionaba nada de esta índole a quien descree de las emociones patrioteras. Nelson Rubio daba cuenta de muchas de esas muestras de solidaridad esta mañana en entrevista con Oasis Peña, de International Rescue Committee, la organización que se encarga de la acogida de los Tamayo y los Zapata.
No sé qué destino espera a Reina Luisa Tamayo lejos de Cuba. Me gustaría pensar que envejecerá rodeada de los suyos, los más próximos y todos nosotros, llevando flores al monumento que guardará las cenizas de su hijo, acudiendo a misa los domingos y riendo, cuanto pueda, en cenas en familia, mientras ve prosperar a quienes la acompañan. Que vivirá una vida como cualquier otra vivida lejos de un Estado abusador. Una vida cualquiera. Pero una.
Muchas madres cubanas han sufrido mucho. Muchas sufren. Esta mujer digna y valiente, esta mater dolorosa, encarna el dolor de miles.
Honrémosla sin pompa ni alardes ventajistas. Como se honra a los buenos de quienes nada se quiere más que su propio bienestar, su propia paz.
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