Jorge Ferrer - 17/01/11
Categoría: Castro & Family, Memoria | Etiquetas: Agua corriente
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Dice Jean-Claude Duvalier (Baby Doc) que ha viajado a Haití «a ayudar». Imagino que conoció que la epidemia de cólera podría remitir y de ahí la idea: «¡A ayudar al cólera!»
Los periódicos de la tarde informan que está siendo recibido por sus partidarios —tiene partidarios, sí— y evaluando la situación antes de pronunciarse. Una rueda de prensa prevista para hoy parece haber sido pospuesta para mañana.
La nota que firma Jean-Michel Caroit para Le Monde avisa de la posibilidad de que también acuda a Haití en las próximas horas otro huésped no esperado: Jean-Bertrand Aristide.
Tales funestas noticias y el asco que me produce el perdón que pidió Baby Doc al pueblo haitiano en cuanto aterrizó se me han atragantado al recordar algo que me decía el propio Caroit cuando nos vimos en La Habana en los primeros 90s.
«Ustedes los cubanos viven de espaldas al Caribe y no se dan cuenta de que el futuro de esta isla está prefigurado en lo que sucede en Haití o la República Dominicana», me reprochaba. Y ante mis juveniles protestas en favor de los discursos cubanos sobre la «insularidad» y la «excepcionalidad», repetía que precisamente ambas circunstancias convertían a Haití en un buen espejo en el que mirarnos.
No sé si Jean-Michel continúe pensando así veinte años después. Me encantaría pensar que ese paisaje de miseria y dictadores que van y vienen sea mero entorno circundante, pero no espejo.
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Jorge Ferrer - 16/01/11
Categoría: Exilio, Remesas | Etiquetas: Agua corriente
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Reuters distribuía ayer unas fotos de Ignacio Cubilla Baños, el más longevo de los cubanos. Cubilla Baños acaba de cumplir 111 años, ciento once, y aparece en las fotos meciéndose tranquilamente en un sillón, fumándose un espléndido tabaco y hablando por teléfono con uno de sus hijos establecido en Miami.
Pero hay aun otra fotografía que me pareció fascinante por el potencial que le adivino para una campaña de publicidad de cualquiera de esas compañías que se ocupan de enviar remesas de dinero a Cuba: a sus niños, sus adolescentes, sus adultos y sus ancianos —algunos tan longevos como el Sr. Cubilla Baños.
Esta:

Reza un pie de foto: «His son in Miami sent him money for his birthday gift». (Para los no familiarizados con el papel moneda cubano: se trata de billetes de la denominacíon CUC, es decir, la moneda cubana convertible.)
¡Dios bendito! ¡Qué no habría hecho una Peggy Olson con esta historia! ¡Imagínense qué anuncio daría para Western Union o cualquier otra agencia de envíos de remesas desde Miami a Cuba! Longevidad, amor filial, dinero en mano, Cubilla el apellido del protagonista: ¡servido en bandeja!
Piénsese en el spot para televisión: Alguien deposita dinero en una ventanilla de Western Union en Miami. Cubilla Baños cuenta los billetes en La Habana con el tabacón entre los labios. En el extremo inferior derecho de la pantalla se lee: «Ignacio Cubilla Baños, cubano, 111 años». De fondo Antonio Machín canta aquello de:
Toda una vida me estaría contigo,
no me importa en qué forma,
ni cómo, ni dónde, pero junto a ti.
Pantalla de cierre con logotipo y leyenda: «Western Union. Llevando dinero de cubano a cubano hasta que la muerte los separe. Porque ella podrá tardar mucho, mucho: ¡nuestro dinero, ni un solo día!»

De contra:
Por cierto, la misma Cubadebate que llora por los rincones la «censura» de que habría sido objeto por parte de Google / Youtube expurgó convenientemente dos de las fotografías de Enrique de la Osa para Reuters: precisamente las fotografías donde el anciano habla con su hijo en Miami y cuenta el dinero remitido por este con motivo de su 111 cumpleaños.
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Jorge Ferrer - 15/01/11
Categoría: Cambios en Cuba, Castro & Family, Democracia, Islam | Etiquetas: Agua corriente
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Una tasa de desempleo en torno al 20%, tal vez encaramada hasta el 35% entre los jóvenes. Elevadas tasas de inflación que afectaban a productos primarios. Una juventud formada e informada que no encontraba salida profesional en el país y estaba harta de la falta de libertades. La sensación de que la casta familiar que gobernaba el país durante un cuarto de siglo concentraba el poder económico, además del político. Especialmente, los sectores más redituables; significativamente, el turismo. La corrupción de la clase dirigente…
En esencia, esa era la situación de Túnez, relativamente próspero país del Magreb presidido por un Ben Alí que ganaba las periódicas elecciones con escrutinios que lo favorecían en torno al 85 y al 90%.
En menos de un mes, y espoleados por la inmolación de un vendedor callejero, Mohamed Bouazizi, que se hartó de tanta injusticia, tanta burocracia y tanta corrupción, los jóvenes de Túnez salieron a la calle y se enfrentaron a fuerzas represivas que masacraron a unas cuantas decenas de manifestantes. Ya ahí no hubo quién los sujetara. Hoy ganaron.
Ben Alí tomó un avión esta tarde y abandonó precipitadamente el país. (Cuando escribo esta nota gozo con la información de que Francia e Italia se niegan a acogerlo, por cínica que sea la postura de ambos.)
Game Over, como dice el cartel que mostraron en algunas manifestaciones recurriendo a jerga propia de videojuegos, la jerga de su generación.
El Magreb, tan denostado tantas veces, acaba de ofrecer al mundo una muestra ejemplar de lo que puede el anhelo de hombres y mujeres que quieren ser más libres, vivir en una sociedad más abierta, disponer de sus destinos, rechazar a gobernantes eternizados en el poder, repudiar la repugnante dupla que conforman la tiranía y la corrupción.
(En país que yo me sé, atiéndase a las semejanzas, parece que no, que no pueden. Pero solo lo parece.)

De contra:
También se puede abordar esa última cuestión apoyándose en la info que sirven por estos días aquí.
Es una u otra. O una tercera. ¡Vaya usted a saber!
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