Jorge Ferrer - 07/01/11
Categoría: Excepcionalidad, Exilio | Etiquetas: Agua corriente
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William Kristol ha colocado esta tarde un brevísimo post en el blog de Weekly Standard que podrá traer cola.
Prístino, diáfano y contundente un Kristol que es más influyente de lo que parece y ya lo parece con creces:
Having just returned from the e21 and Manhattan Institute-sponsored Conversation with Paul Ryan (very ably conducted by Paul Gigot)–and having seen Marco Rubio speak recently as well, I’ll just say this: Wouldn’t it be easier just to agree now on a Ryan-Rubio ticket, and save everyone an awful lot of time, effort, and money over the next year and a half?
Es pronto para saber cómo las elites del GOP rebasarán la crisis de liderazgo que padecen y deglutirán al Tea Party. Como pronto es para saber qué será de Barack Obama si se presentara, que lo hará, a un segundo mandato.
Pronto es también para calibrar si el cubano-americano Marco Rubio desarrollará un discurso político capaz de llevarlo a la Casa Blanca en un plazo que difícilmente será el de 2012, pero podría estar en la década que comenzó hace unos días.
Lo que me divierte, ahora mismo ya, es imaginar a ese hijo de cubanos aspirando a las riendas del poder de los Estados Unidos de América, aun cuando vaya de segundo en el ticket. Ya no digo si se aupara a la silla de vicepresidente o ganara el Despacho Oval.
Ay, mamá, ¿quién nos aguantará entonces a los cubiches, tan ufanos de nuestra excepcionalidad como pueblo?
Y sobre todo: ¿qué estrategias retóricas desarrollaremos para explicar que siendo tan grandes y requetegrandes no hemos sabido siquiera derrocar a dos hermanos que ya suman 52 años al frente de la finca?
¡Será de alquilar balcones!
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Jorge Ferrer - 06/01/11
Categoría: Israel | Etiquetas: Memoria
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La vida bajo el universo concentracionario estaba llena de momentos desconcertantes. Todos los sobrevivientes nos han dejado alguno. Tantas veces reacios a concebir la magnitud del horror, esas anécdotas alimentan el estupor que nos asalta ante crónicas armadas masacre a masacre.
Trabajando hoy sobre testimonios de sobrevivientes del campo de exterminio de Ponary, me he tropezado con dos de esas escenas absolutamente delirantes.
Sirvan a modo de regalo de Reyes.
Llega a Ponary un convoy cargado con 2.500 mujeres del gueto de Vilnius. Habían sido escogidas entre las más sanas y hermosas. Se les dijo que iban a ser reasentadas en Kaunas. En realidad, las conducían al borde de zanjas ya abiertas en Ponary.
Y sucede lo que sigue:
Weiss metía prisas a todos. «Deprisa, deprisa», repetía sin cesar. En medio del ajetreo se abrieron de repente las puertas de uno de los vagones (Kozlovski estaba situado junto a ellas precisamente) y una mujer tropezó y cayó al suelo al intentar apearse. A una señal de Weiss, la operación se detuvo en seco. Seguidamente reunió a todos los presentes y les soltó el siguiente discurso: «¿Cómo ha podido ocurrir que una mujer cayera al salir del vagón y no haya encontrado un brazo en el que apoyarse? ¿Dónde diablos está vuestro sentido de la caballerosidad? ¿A dónde ha ido a parar vuestra gentileza con las señoras? ¿Acaso no veis que esta mujer podría ser mañana la madre de un ser humano como cualquiera de nosotros?» Y así sucesivamente. Durante diez minutos enteros Weiss estuvo riñendo a sus hombres por la penosa manera en que se habían comportado con aquella mujer. Cuando le pareció que habían aprendido la lección les hizo una señal para que continuaran. Entonces los guardias condujeron a las mujeres hasta el borde de la zanja y las masacraron a todas, incluida, claro, la desdichada que había resbalado al bajar del vagón.
Tres años después de la masacre de Ponary, los alemanes trasladaron allí a ochenta prisioneros de guerra, muchos de ellos judíos, para exhumar e incinerar los cadáveres enterrados en las fosas comunes. Querían borrar las huellas de las masacres. Uno de los integrantes de esa brigada relata la siguiente escena:
Contábamos en nuestra brigada con un chico de apenas dieciséis años, Benia Vulf. En una ocasión Benia cruzó la carretera por delante de un coche que se desplazaba a gran velocidad y estuvo a punto de ser atropellado. Situado a cierta distancia, aunque siempre atento, el Sturmführer fue testigo del incidente. Fuera de sí, hizo sonar su silbato y ordenó reunir a toda la brigada. Y allí nos vimos de repente, mugrientos y empuñando nuestras palas, asistiendo a la inclemente regañina que se derramaba sobre Benia Vulf: «¡Vaya imperdonable descuido el tuyo!», lo increpó el Sturmführer. «Has estado a punto de perder un brazo por gusto. ¡Imagínate qué desgracia! Peor aún: ¡ese coche podría haberte matado! Y eso habría sido una verdadera tragedia. La vida es un regalo de Dios y nadie tiene derecho a disponer de ella a su antojo. Y menos tú, un chiquillo de apenas 16 años que tiene toda la vida por delante».
Finalizado el responso, se reanudaron los trabajos. Consistían en sacar de la fosa común los cadáveres de las 2.500 mujeres asesinadas, todas ellas completamente desnudas, e incinerarlos en inmensas piras. Los sacaban con garfios que desmembraban los cuerpos, etc. Naturalmente, todos los «empleados» en semejante empresa, incluido el joven Benia, estaban condenados a muerte de antemano.
(Ambos testimonios son traducción (provisional) de Jorge Ferrer)
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Jorge Ferrer - 05/01/11
Categoría: e-cuba | Etiquetas: Cuba futura
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Cierro la encuesta que subí hace unos días. Ofrecía votar por el «Hombre del Año» en cubana materia.
Los resultados después de 168 (+ 1) votantes:
• Orlando Zapata Tamayo (47%, 80 Votes)
• Guillermo Fariñas (25%, 43 Votes)
• Raúl Castro (12%, 20 Votes)
• Cardenal Jaime Ortega (6%, 10 Votes)
• Yoani Sánchez (5%, 9 Votes)
• Marco Rubio (4%, 6 Votes)
• Industriales (2%, 4 Votes)
• Aroldis Chapman (1%, 2 Votes)
• Ariel Sigler Amaya (1%, 2 Votes)
• Hugo Cancio (1%, 2 Votes)
• Yuriorkis Gamboa (1%, 1 Votes)
Disidentes con vocación suicida —la de Zapata, el «ganador», consumada— arriba, con gran diferencia; exitosos deportistas abajo, con la misma.
Naturalmente, estos votos carecen de cualquier valor representativo. Ni siquiera, a juzgar por las estadísticas de visitas a ETDLV, son representativos del sentir de quienes acuden aquí.
Y afortunadamente nada significan, oigan. Porque si lo hicieran es que el embarque sería, me temo, definitivo.
Descontando los sentimientos, claro, (aquí) esos lindos animales de patriótico peluche.
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