Jorge Ferrer - 08/05/11
Categoría: Castro & Family, Oposición | Etiquetas: Agua corriente
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«Los hermanos Castro han vuelto a matar» titulé aquí cuando supimos de la muerte de Orlando Zapata Tamayo hace catorce meses.
Ahora lo han vuelto a hacer. Juan Wilfredo Soto García falleció en un hospital del centro de la isla a consecuencia de una paliza recibida unos días atrás. No murió, como Zapata, tras una huelga de hambre. Los esbirros actuaron esta vez de forma activa. No murió porque lo dejaran morir: murió porque lo golpearon llevándolo a un estado clínico que acabó en fallecimiento. Lo asesinaron.
Raúl Castro lleva cuatro años gobernando Cuba. Y ya se ha cobrado las vidas de dos opositores. Un hecho revelador amén de monstruoso. Si la persecución del gobierno de Cuba a sus opositores discurría por cauces incruentos desde hace décadas, ahora se suman dos muertes en poco más de un año y nada hace pensar que estas no acaben arracimándose a medida que avance —es un decir— la adecuación del «modelo cubano» al neocastrismo.
La muerte de Juan Wilfredo Soto García no es un mero accidente producido por el exceso de celo de un par de esbirros. Bien al contrario, es una siniestra manifestación del neocastrismo. Uno donde el celo represor se desbordará con fuerza de marea criminal.
Volveré pronto sobre el asunto. Ahora apenas les doy la mala noticia: la muerte ha visitado por segunda vez a la oposición cubana porque va a quedarse a vivir con ella. A matarla a ella.
Fotografía: Los hijos de Soto García en su entierro. Cortesía de Yoani Sánchez @ Twitpic. Hay más.
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Jorge Ferrer - 29/03/11
Categoría: Oposición | Etiquetas: Agua corriente
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La reunión de mañana entre James Carter y un grupo de representantes de lo que llaman «sociedad civil» cubana —atribución cuya inexactitud paso por alto ahora— ha desconcertado a unos cuantos. Su aseveración esta mañana de que no fue a Cuba a buscar a Alan Gross ha hecho que otros se pregunten que si no fue a eso, ¿entonces a qué coño fue? Más desconcierto.
Ahora algunos les advierten a los convocados que puede tratarse de una celada. Carter también se reunió con disidentes en su anterior visita, recuerdan. Fue en 2002 y la Primavera Negra al año siguiente, avisan.
Otros buscan demeritar a los convocados. Si a Antúnez lo detuvieron en las horas previas a la llegada de Carter y a estos les permiten acudir a su encuentro, insinúan, entonces no son todos los que son y los que estarán son disidentes útiles al castrismo y, luego, de baja intensidad. (Parece increíble, ya sé, pero también hay cubiches que juegan a eso como los hay que juegan con palito y caca.)
Por lo pronto, y tal como ofrecí aquí avance de la fotografía de la visita de James Carter a La Habana —allí lo visto y lo entrevisto—, ahora les inserto imagen que bien puede servir para ilustrar el desconcierto corriente.
Fíjense bien en ella. Tiene su truco, como lo tiene cada movimiento en el que La Habana ha involucrado a los Estados Unidos a lo largo del último medio siglo. Y como para comprender aquellos, también con ella conviene apartar ligeramente la vista para intuir (la sensación de) movimiento.
Va y en un futuro más o menos cercano descubrimos de repente que todo esto no ha sido más que un largo episodio en la historia del Op-art.

Imagen: Via Dangerous Minds
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Jorge Ferrer - 23/03/11
Categoría: Cambios en Cuba, Oposición, Transición | Etiquetas: Agua corriente
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Diríase que hoy nos iremos a dormir con dos buenas noticias para un país abocado a una transición, Cuba —aun cuando ambas estuvieran cantadas, por previamente anunciadas; —aun cuando la transición se parezca a una de esas «modélicas» lo que Bruno a Belcebú.
Pero atiéndase a la feliz acumulación, de camino a la almohada:
1) El tirano dice que es pasado —y que lo es desde hace lustro; y 2) Con la puesta en libertad de los dos últimos presos del Grupo de los 75, llega a su fin el evento más significativo del presidio político cubano en lo que llevamos de siglo —y más.
Paralelamente, la maquinaria propagandística del castrismo denuncia a nuevos enemigos —los blogueros con Yoani Sánchez a la cabeza—, les cuelga la etiqueta de mercenarios y se ufana de que son pocos y ya Cuba tiene ejército para contrarrestar las mercenarias acciones de este puñadito de inconformes. «Las razones de Cuba», llaman a la serie de videos donde engarzan este. Esos videos son más malos que pegarle a un padre, que se dice, pero es lo que hacen. Y les vale. Les sirve, vaya.
Oh, ¡las razones de Cuba! Ah, ¡esa astucia de la castrista Habana! Esa sublime habilidad para el mimetismo, la ocultación. ¡El embaraje! Sin caudillo y sin presos políticos distinguibles o distinguidos. ¡Paraíso de comu-congresistas a la vista; edén de cuentapropistas a la mano!
Teatralicémoslo, oigan. Que esto es teatro de operaciones. ¿No le llaman ciberguerra?
Escena #1: (Sonido de bocina roto por voz con ñangárico énfasis salida de rutilante altavoz Made in China. Proviene de vehículo parapolicial que recorre las calles): ¡Coge tu cambio aquí, cubano! ¡Tu cambio, aquí, patriota! ¡Pan con lechón a CUC devaluado! ¡Cada cederista es un cuentapropista y cada cuentapropista es un cederista! ¡El poder del pueblo: ese sí es poder!
Escena #2: (Frufrú de cortinas, todo muy tipo salón de los espejos en Versailles —el de la Île-de-France; no el de la Ocho): «Ya no hay presos», dice un cubaministro a variopinta audiencia internacional, «y el Comandante ahora es periodista con sentido del humor. Un cómico en excedencia, vaya. Chico, ¿por qué ustedes no nos miman más?» (Se lleva las manos a los ojos y se los achina) «¡Mírame: soy vietnamita phan-van-dong-ho-chi-minh-le-van-than» (Todos ríen).
Escena #3: (Cenáculo de opositores al castrismo. Caras largas. Las turbas rugen en la calle. Los sitiados esgrimen con desgana nikons y motorolas. Y una voz, de repente): «Caballero, ¿seguro que no podemos convencer a Juana Bacallao para que nos eche una mano?»
¡Las razones de Cuba! ¡Como si todo no se redujera, en realidad, a las raciones de Cuba!
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