Una ciudad descalza

- 28/05/10
Categoría: Urbanas | Etiquetas:
Imprimir Imprimir


He contado cinco zapatos abandonados en la calle esta noche, paseando a Bruno. Apenas dos hacían el par.

No los habría notado, probablemente, pero a los perros les gustan los zapatos como a cierta cónsul ahora célebre morder. Sniff, grrr…

Ay, los perros. Cosa de instinto. Dónde mear y dónde mear y dónde mear.

zapatos-abandonados

La ciudad vacía, una ligera llovizna, un reggaetón bajando desde un entresuelo que ya se me va haciendo molesto, noche a noche. ¡Imagínense a quien viva en el Primero al que sirve de pedestal! Y Bruno entretenido con zapatos ajenos y viejos.

Alguna vez he contado mi encuentro con un tipo que agonizaba a cincuenta metros del MACBA. Tal vez en ETDLV, no sé bien. La horrorosa circunstancia de ver morir a un hombre, los esputos de sangre del tamaño de los labios, en la calle de una ciudad próspera y, diríase que, pacífica, pacificada. Hoy lo recordé, a aquel hombre que vi morir, a la vista de tanto zapato menesteroso de pie que lo calzara. Aun cuando sé que no saldré a la calle mañana a encontrar a los tullidos, los amputados, que los han hecho prescindibles.

No vivo en una ciudad en guerra. Vivo en un barrio donde los jueves, las noches de los jueves, son el día y las horas de sacar de casa aquello que ya no nos sirve.

Los zapatos con que la hollábamos hasta ayer, por ejemplo.

Una ciudad de mierda, Barcelona, o una ciudad estupenda, Barcelona, ¿quién lo sabe?

Lo sabrán, si acaso, los zapatos de la ciudad descalza.

© www.eltonodelavoz.com

Nuevos embalajes literarios, en E-Literatura

- 27/05/10
Categoría: Media | Etiquetas:
Imprimir Imprimir


embalatges-literaris

© www.eltonodelavoz.com

Aun en clave de rap ruso, un lugar común

- 26/05/10
Categoría: Arte, Poscomunismo | Etiquetas:
Imprimir Imprimir


Que después no se diga que no se ha visto de todo.

AK-47 se llama este dúo de raperos rusos que se fueron a La Habana. AK-47, sí, señor, como los que antes hacían el mismo recorrido.

Par de bichitos poscomunistas, estos aterrizan en La Habana que es buena, repite el estribillo, «lo mismo en invierno que en verano». Buen sitio, dicen, para pedirse un ron, marihuana o cocaína, ciudad donde todos se pasan el día singando ―ya saben lo que dijo de esa palabra GCI― sin preocupaciones. Ciudad cara, eso sí, para los que tienen «jeta blanca», como los rusos. Coches antiguos, ropa demodé. ¡Pero qué playas, oye! Y «Fidel Castro» y «Che Guevara» asomando entre la maraña del rap, ¡que no falte el redondeo del cliché!

Círculo cerrado, pues. De aquella noche de la que cuentan que Alexéiev, el enviado de Moscú, se reunió con Fidel Castro con botella de vodka y bote de caviar por medio hasta este clip urdido por dos hijos del poscomunismo que regresan a la misma Cuba, cincuenta años después, para dibujarla desde la sonsera inmisericorde del lugar común.

Eso es Cuba a fin de cuentas, ¿no?

Un lugar común. Menos lugar; demasiado común.

http://www.youtube.com/watch?v=BA77Rg11tqA
© www.eltonodelavoz.com