Pesadilla, con ciberactivismo cubano de fondo

- 12/01/10
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El estado del ciberactivismo cubano.

Misión, coartada o pasatiempo, según quien lo ejerza, aquí, soldada, allá, para un par de centenares de tenaces internautas, me hizo imaginar cuando repasaba hace un rato el paisaje en blogs, Facebook, Twitter… que pronto nos podremos encontrar con algo como lo que sigue ―parodia, parodiable a su vez en réplica habanera, de ya saben qué.

Anticastristas convencidos de que se acaba con la dictadura a golpe de teclado y castristas igualmente convencidos de que a esos mismos golpes conseguirán eternizar el régimen, mientras sus amos propinan golpes más contundentes.

Poca duda cabe de que los cubanos, además de consumados perdedores en lo que a la ganancia de libertad para Cuba respecta, somos también sordos al rumor de la historia, a ese susurro siniestro. Como poca duda cabe de que los cubiches saben divertirse y dominan el arte sublime de matar el tiempo.

CIBERMANIFIESTO

Un fantasma recorre la red de redes: el fantasma del internauta exiliado que tumba el gobierno de los Castro. Todas las potencias de la vieja Cuba se han unido en una Santa Alianza para acorralar a ese fantasma: el General y el Zar, Ramiro y Lagarde, los radicales de Temas y los polizontes de Cubadebate.

¿Qué oposición no ha sido acusada de blogueteo por sus adversarios en el Poder? ¿Qué oposición, a su vez, no ha lanzado a sus adversarios de derecha o izquierda el epíteto zahiriente de ciberchancletero?

De aquí resulta una doble enseñanza:

l° El blogueteo/twitteo está reconocido como una fuerza por todas las potencias de Cuba y su Exilio, y

2° Ha llegado el momento de que los internautas exiliados que tumban el gobierno de los Castro expongan a la faz del mundo su manera de ver, sus fines y sus tendencias; que opongan a la leyenda del fantasma del ciberchancleteo un manifiesto del partido. Con este objeto, internautas exiliados que tumban el gobierno de los Castro se han reunido en Facebook y han redactado el Manifiesto siguiente, que será publicado en inglés, francés, alemán, italiano, flamenco y danés y todo lo demás que Google Translate soporte,

I

REPRESORES Y BLOGUEROS

La historia de toda sociedad hasta nuestros días no ha sido sino la historia de las luchas de internautas. Internautas libres y esclavos, blogopatricios y blogoplebeyos, blogonobles y blogosiervos, maestros jurados y blogocompañeros; en una palabra, blogopresores y blogoprimidos, en lucha constante, mantuvieron una guerra ininterrumpida, ya abierta, ya disimulada; una guerra que termina siempre, bien por una transformación revolucionaria de la sociedad virtual, bien por la destrucción de las dos clases antagónicas.

En las primitivas épocas históricas comprobamos por todas partes una división jerárquica de la sociedad, una escala gradual de condiciones sociales. En la antigua Cuba hallamos blogueros siboneyes, taínos y guanahatabeyes de los que apenas unos pocos eran caciques; en la Colonia, twitteros terratenientes, mayorales, esclavos, libertos, rayaditos y caleseros, y en cada una de estas clases gradaciones particulares, amigadas o no en Facebook.

La sociedad revolucionaria moderna, levantada sobre las ruinas del blog batistato.blogspot.com…

Y así, sucesivamente, siguiendo el guión…

Shin-Divider

De contra:

La elección del teclado que ilustra este post tampoco ha sido inocente…

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El Mediterráneo de las Américas, ahora

- 11/01/10
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Hágase click sobre esa imagen.

Sigue vídeo. ¡Dale!

maestra

Hace años Francis Pisani proponía el título que ahora le tomo prestado para número redondo de la revista ALFIL, que publicaba el Instituto francés de América latina en México.

El Mediterráneo de las Américas.

Así va, reggaetonado.

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Ola de frío, global warming y la Navaja de Ockham

- 09/01/10
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«¡Calentamiento global y una polla, tío!», le decía hace unos minutos un muchacho a otro en la calle. En Escorial, esquina a Sant Lluis, para ser más preciso.

Lo rotundo y gracioso de la expresión, escuchada mientras yo también me congelaba de vuelta a casa, me hizo sonreír.

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Ajeno al debate científico en torno a la cuestión, sin haber leído a un Bjorn Lomborg en su vida, ni haberse entretenido con el oscarizado documental de Al Gore, el muchacho protestaba a partir de la mera, y momentánea, experiencia. Hoy hace frío y punto. Esgrimió una navaja de Ockham mal afilada, y ¡zas!

La manera en que la natural preocupación por el destino físico del planeta se ha ido convirtiendo en una suerte de religión provoca esos efectos. El aire apocalíptico, la vena catastrofista del fin-del-mundismo o el fanatismo que muestran algunos conducen a mucha gente más o menos racional a negar que la temperatura del planeta tenderá a subir. Convertidos en furibundos y sincrónicos empiristas, les basta una efímera ola de frío para sostener que el CO2 es inocuo.

La ideologización del asunto, la ventajista manera en que se lo trata desde el llamado Sur y, last but not least, la estigmatización de quienes intentan introducir cordura en el templo de los conversos al Apocalipsis «científico» multiplican el efecto.

La imbécil posición que corre desde hace al menos dos años promoviendo se equipare a quienes niegan el calentamiento global con quienes niegan el Holocausto es la guinda en el pastel de esos apocalípticos que nos quieren a todos integrados. Porque ello significa equiparar a quienes discuten algunas hipótesis de la nueva religión y quienes niegan hechos ya acaecidos.

Conviene sobrellevar estos fríos pegados a la estufa, como conviene enfrentar cualquier fanatismo de viejo o nuevo cuño afilando la navaja de Ockham y bañándola en «luz brillante» quien la tenga oxidada. Presta para cortar limpiamente la mantequilla que venden los fin-del-mundistas.

Pero conscientes de que lo que huele a mantequilla y sabe a mantequilla, tiene todas las trazas de acabar untado en una rebanada de pan.

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