Guerra fría: Cuba: World Verdict, 1963

- 31/01/10
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Hay algo definitivamente encantador en la propaganda creada por unos y otros durante los largos años de la Guerra fría.

Así, en este Cuba: World Verdict, una producción de la USIA tan pronto como en 1963. Buena retórica anticomunista e impagable footage de aquellos primeros años en Cuba.

En realidad, asistimos a una suerte de testimonio de los perdedores, porque a la postre fueron los valedores de la revolución quienes se robaron la fiesta que acabó en amargo medio siglo.

Volveré sobre algunas de estas imágenes y discursos, seguramente. Ahora se las recomiendo vivamente a los lectores de ETDLV.

Las imágenes y los discursos.

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El hallazgo lo debo al periodista catalán Joan Antoni Guerrero Vall.

h/t: Punt de vista

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El odio, ese placer, ese vicio

- 29/01/10
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Cucu Diamantes, la prima putativa de Elpidio Valdés, y esa parodia de una fallida parodia que es Edmundo García. Dos invitados a hablar en La Habana en nombre del exilio.

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No saben qué hacer con el odio esos dos, esos tantos, pero lo sacan a pasear cada vez que tienen ocasión. O revolución. Lo han criado, lo han mimado.

¡Mira qué lindo mi odio, papi! (O mami, según el caso.) Y los espasmos, la pelvis martilleando la tibia… Pim, pam… Pim, pam…

Tienen ese animalito ahí. El odio, esa bestiecita. Le acarician el hocico para que gruña. Grrr… Grrr… Raspa, sí, pero parece que raspa rico.

¿De dónde lo sacaron tan grande y tan perdurable? Ese odio, digo. A veces es lo único que tienen para distinguirse. «Yo odio», dicen y enseguida comienzan a conjugar en negativo y con adverbio añadido: «Tú no odias bastante; él no odia bastante; etc…»

Bueno, sí, allá está el odio de la gentuza castrista. Ese odio es por comer. Ñgrr… Ñgrr…

Pero el odio de los que ya comen… Ese otro odio, odio prestado… Llenito el carro en el Publix o el Carrefour…

Yo lo conozco a veces, ¿a qué negarlo? Pero me lo guardo. Lo amaso y amanso. El odio, como el amor, es una pulsión íntima.

Hay tipos de estos que odian por odiar. Por vicio. Por oficio. Vificio.

El odio. ¿Qué coño van a hacer con él cuando se mueran? ¿Se heredará el odio? ¿Se mama el odio, Cucu, Edmundo?

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Los Van Van, Key West y las palabras

- 28/01/10
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Los Van Van en Key West

Los Van Van en Key West

Los Van Van, una banda cubana, darán un concierto hoy en Fort Zachary Taylor, Key West, aka Cayo Hueso. El primero de unos setenta en los EE.UU.

La casualidad ha querido que este primer concierto tenga lugar en el mismo fuerte al que llegaron muchos barcos llenos de refugiados cubanos en 1980, cuando se salía de Mariel. El mismo fuerte que jugó un papel relevante durante la guerra entre EE.UU. y España en 1898 que nos regaló una república. El mismo fuerte que atesora una de las más grandes colecciones de cañones de la Guerra civil norteamericana. Encima, por si fuera poco, hoy se celebra natalicio de José Martí, al que algunos cubanos llaman «Apóstol».

Las presentaciones de Los Van Van en EE.UU., especialmente la venidera en Miami, han provocado un duelo de vallas ―mercado vs. política―, miríficas, aunque bravuconas, llamadas a la reconciliación, airadas convocatorias a protestar contra los «esbirros». Con todo, los tickets están todos vendidos y en bolsillos de exiliados o emigrantes…

Ay, mamá, cuánto me divierte e ilumina la imaginaria nube de tags que emana de esa docena de líneas meramente descriptivas:

Banda, Cuba, EE.UU., Fuerte, Casualidad, Refugiados, Mariel, República, Cañones, Guerra civil, José Martí, Apóstol, Miami, Duelo, Mercado, Política, Reconciliación, Esbirros, Vendidos, Bolsillos, Exiliados, Emigrantes…

¿Maldición de Cuba? ¿Suerte, porque se la pueda explicar en tan pocas palabras?

¿O maldición y a la vez suerte de las palabras, esos animalitos tan indóciles?

La imagen es cortesía de Somos de Barrio

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Pan y memoria

- 27/01/10
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Hoy se celebra en todo el mundo ―es un decir―, el Día Internacional de la Memoria de las Víctimas del Holocausto. Se instituyó precisamente la fecha de hoy, porque fue el 27 de enero de 1945 que los soldados soviéticos llegaron a las lindes del campo de Auschwitz.

Esto fue lo que encontraron, aproximadamente:

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(Hasta 01:48)

De los muchos testimonios de recluidos en los campos que guarda mi biblioteca y que releo una y otra vez ―Jean Améry, Primo Levi, Margarite Buber-Neumann, Imre Kertész, Jorge Semprún, Roman Frister…―, hay unas páginas de La gorra o el precio de la vida, del último, que suelo referir cuando alguien me pregunta por la maquinaria de deshumanización de los campos, expuesta magistralmente por Giorgio Agamben en Homo Sacer, ese catálogo profundo, sagaz y terrible de la «vida nuda».

Se trata del relato que hace Frister de las visitas a su padre en la enfermería del campo de Majowka. Su padre agonizaba, quemado por el tifus. En una de las visitas, Frister descubre que guardaba un mendrugo bajo el jergón lleno de piojos de la enfermería. Su primera tentación fue arrebatárselo: la muerte de su padre era cuestión de días, de horas: ¿qué importaban unos gramos más o menos de pan? Sin embargo, no lo hizo. Un prurito de dignidad latía todavía en él: no le arrancaría a su padre aquel trozo de pan mohoso, mientras estuviera con vida. Pero a partir de ese momento, su única obsesión fue que su padre muriera pronto, desear con todas sus fuerzas la muerte que le permitiría tragarse el pan sin, creía entonces, remordimientos de conciencia.

En su dimensión moral, la historia no acabó nunca para Roman Frister, sobreviviente que tuvo la suerte ―dudosa, pero suerte al fin― de testificar en juicios contra nazis. Entonces, y lo anoto para quien no conozca el libro, la historia acabó con que el padre murió y el pan se lo zampó un enfermero.

Guárdese por siempre la memoria del horror. Sin ella, somos menos hombres, apenas lo somos, y desmerecemos el pan que nos llevamos a la boca cada mañana.

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La bandera, la caca y el perro: ¿quién tendrá la culpa?

- 24/01/10
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Coincidimos en la acera desierta. Llovizna. Son pasadas las once de la noche en Barcelona.

He sacado a pasear a Bruno y me protejo de la llovizna con un paraguas que M. me trajo alguna vez de Washington. Un souvenir nada extraordinario, y con un cierto aire de feria, pero que cumple sobradamente su doble función. Al abrirlo se despliegan las barras y las estrellas de la bandera norteamericana. Es, pues, eficaz souvenir de Washington y sombrilla de recia arquitectura. Jean Baudrillard se ocupó alguna vez de ese preciso objeto, creo recordar.

bruno

Ajeno al «sistema de los objetos», Bruno ha sentido de pronto la llamada de los intestinos y se agacha para defecar. Con gesto mecánico, extraigo del bolsillo el rollo de bolsitas de nylon, perfumadas y negras; desgajo una para recoger las heces. Somos cuadrúpedo y bípedo cívicos Bruno y yo. Bruno lo ha sido tanto en esta ocasión que la defecación ocurre justo al lado de un contenedor de basura.

En ese instante se acerca un árabe arrastrando un carrito. Es uno más de los centenares, probablemente millares, de personas que sobreviven en esta ciudad gracias a la basura que recogen. El perro que caga en la acera y el kafir (كافر) protegido de la llovizna por la bandera norteamericana le impiden llegar a la basura que le da de comer. Lo miro y esbozo una vaga sonrisa que quiere ser una disculpa. Ya Bruno acaba, por suerte, así que me agacho, recojo las heces y las lanzo al contenedor, cuya tapa, al abrirla accionando el pedal, tropieza con «la bandera norteamericana» y me hace trastabillar.

No recuerdo haber visto en mi vida mirada de desprecio ―¿o era lisa y llanamente odio?― como la que ese hombre lanzó al infiel que recogía con sus manos la mierda de un animal impuro mientras lanzaba torpes estocadas con la bandera de los Estados Unidos.

Si algún día ese tipo decidiera hacerse estallar para matar infieles ―algo por demás prácticamente imposible en términos estadísticos: 1) porque de los poco menos de 1.400 millones de musulmanes apenas unos escasos centenares escogen el camino del martirio y 2) porque no son los musulmanes pobres quienes suelen inmolarse―; pero si lo decidiera, digo, tengo para mí que lo último que recordará para darse ánimos antes de manosearse el calzoncillo-bomba será esta inocente escena urbana.

Ojalá la más sensata de la huríes que le correspondan lo avergüence espetándole con virginal sentido común: «Chico, pero si aquel cubano no hacía más que pasear al perro».

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Entrevista a Rodolfo Nodal Tarafa, presidente de la República de Cuba en el Exilio

- 22/01/10
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Estos últimos días me ha llegado una y otra vez la noticia de reunión que propone el autodenominado Gobierno de Cuba en el Exilio en Renaissance Ballrooms, un restaurante de Miami. La reunión se propone reunir por fin al exilio. ¡Dale! Será el próximo 30 de enero.

La noticia viene acompañada de nota escrita por el «Presidente» en términos que reúnen el sentido común ―el más barato de los sentidos― con un «Asere, qué volá» que repugna al «mandatario» y otras perlas que dan testimonio del divorcio entre Gobierno (presunto) y Pueblo (este sí real como los pastelitos de guayaba).

A mí esto, para decirlo con claridad, me parece un almuerzo con plato único, aunque se lo sirva con múltiples mañas: Catibía. Con mojo, grillée, en enchilado, deconstruída a la manera de Ferrán Adrià, hecha de vuelta y vuelta, etc. Pero la catibía, como la mona con la seda, catibía se queda.

Hace un par de años entrevisté a Rodolfo Nodal Tarafa, ese fantasmagórico presidente de Cuba inexistente. Estaba entonces en vísperas de su «investidura» y formando su gabinete de ministros. Sí, sí, no es broma. El gobierno freak de Nodal Tarafa tiene ministros y viceministros a paletadas, aunque carezca de ciudadanos.

La entrevista se publicó originalmente en El Tono de la Voz en marzo de 2008 y se me ocurre que muchos de sus lectores actuales no la conozcan. A modo excepcional, pues, la reproduzco. Va y alguno de mis lectores exiliados no sabe que por tener, hasta gobierno tenemos. ¡De ampanga!

Entrevista al Presidente de la República de Cuba, en vísperas de su investidura

Por Jorge Ferrer

Quejoso de tantos males, el exilio cubano padece también de la patología de la memoria. Una enfermedad que conoce dos terapias extremas: el olvido más radical o la sublimación del pasado.

Hay, por ejemplo, cubanos que reivindican la legitimidad que emanaría de la Constitución de 1940 y actúan en consecuencia. Es el caso del Dr. Rodolfo Nodal Tarafa, quien será investido el próximo sábado Presidente Constitucional de la República de Cuba en ceremonia a celebrarse en Ybor City, referencia martiana obliga.

He querido ofrecer a los lectores de El Tono de la Voz la palabra de quien preside la República según ese rito continuista.

En el trance, me he hablado o escrito con el propio Presidente, el Secretario de la Presidencia y el Ministro de Información. Todos han sido amables y eficaces. He tenido también ocasión de recordar tantos gobiernos en el exilio que poblaron el pasado siglo. Y he ahogado alguna sonrisa. De pronto, alguien que se dedica a urdir ficciones sobre la patria –los lectores de Minimal Bildung saben de qué hablo- se encuentra con narración que lo supera.

Hay algo decididamente freak en todo esto. Pero hay también una voluntad de mantener viva la tradición republicana que constituye curioso y tenaz apéndice a la historia de Cuba y de su exilio.
Creo que una buena disposición para leer la entrevista que sigue es la que me ha animado a hacerla a mí mismo: imaginar países soñados es una buena manera de construir -y conjurar- futuros posibles.

Agradezco al Dr. Nodal Tarafa su disposición a someterse al escrutinio de los lectores de El Tono de la Voz.

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Jorge Ferrer: Supongo sea consciente de que la investidura de un presidente en el exilio a estas alturas provoca en muchos, por lo menos, estupor. La ceremonia del próximo sábado en Ybor City: ¿Un acto lúdico, una representación teatral o se la toma en serio?

Dr. Rodolfo Nodal Tarafa: Para la gran mayoría de exiliados cubanos militantes y enterados, que han respaldado la Constitución de 1940, así como la Coalición que la representa, formada por la casi totalidad de las instituciones representativas de la República democrática, y el gobierno que de ella emana, el acto de proclamación y jura del nuevo presidente constitucional en el exilio no es mas que la continuación y continuidad del proceso de la instauración de ese gobierno que comenzó en 1995 con la proclamación del primer presidente, que fue el magistrado Dr. Morell Romero, q.e.p.d., y que continuó con la proclamación de su substituto legal constitucional, el Dr. Claudio Benedi, quien debió renunciar por motivos de salud el 21 de Diciembre pasado.

De forma que para quien conozca los hechos, este acto no es de ninguna manera un suceso nuevo y aislado, sino que responde a la voluntad cubana de regresar al estado de derecho democrático y ofrecer para ello la legítima alternativa legal que representa un gobierno producto del mandato constitucional, y que garantice los derechos de todos y conduzca el país hacia la legitimidad celebrando elecciones libres para entregar la dirección del estado al gobierno electo a los 24 meses de haberse hecho cargo de la provisionalidad, con la particularidad de que el presidente provisional no puede ser candidato en las elecciones por disposición de la misma Constitución.

JF: La investidura se basa en el Art. 149 de la Constitución de 1940. ¿Qué fundamento de derecho lo habilita concretamente a usted para ser investido según lo que establece dicho artículo?

Dr. NT: El ex-presidente doctor Benedi siguiendo los procedimientos señalados por los artículos 180 y 149 de la Constitución escogió al magistrado que debería ocupar la posición de sucesor a la presidencia de una terna de juristas que le sometió el Consejo Asesor Jurídico de la Coalición Constitucional. La persona seleccionada a principios de 2007 fue el que subscribe y por ello se produjo la substitución constitucional automática a la renuncia del presidente anterior.

JF: La mayoría de los «gobiernos en el exilio» que conoció el s. XX se dedicaron fundamentalmente a denunciar a los gobiernos establecidos en sus países de origen y a trazar planes de recuperación del poder. Otros trabajaron en el diseño de planes de reconstrucción democrática imaginando el retorno. ¿En qué perspectiva se sitúa Coalición Constitucional?

Dr. NT: El equipo de gobierno que presidimos, formado por cubanos de destacada trayectoria de militancia patriótica, calibre intelectual y experiencia profesional, se proyecta en ambas direcciones: hacer conocer al mundo la verdadera situación del pueblo cubano bajo la gastada tiranía, y a la vez fomentar el cambio hacia la democracia legítima y el estado de derecho en Cuba mediante la presión de la acción de rebeldía popular y el reconocimiento y respaldo de gobiernos e importantes instituciones democráticas del mundo, especialmente del mundo occidental. En este sentido, se adelantan gestiones ya con resultados positivos, que esperamos muy pronto habrán de conocerse públicamente, y que están dirigidas también a hacer saber a los militantes de intramuros del respaldo con que contarán al producirse el cambio a través de su gobierno constitucional.

JF: ¿En qué medida representará su gobierno al exilio cubano?

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