Lecturas compartidas (I): Idalia Morejón y Wilfredo Cancio Isla

- 16/02/11
Categoría: Lecturas compartidas, Libros, Literatura | Etiquetas:
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Muchos lectores de este blog me requieren recomendar lecturas. Algunas veces lo hago, pero es cierto que el pasado año no me prodigué con tales recomendaciones. Y llevan razón quienes me lo reprochan.

A mi mesa suelen llegar libros —especialmente libros escritos por autores cubanos o que se ocupan de materias en torno a Cuba— y, sí, me parece que vale la pena que comparta algunas recomendaciones, siquiera de manera esporádica, aunque sistemática.

Lo haré en los próximos días con algo más de una media docena de libros recibidos estas últimas semanas. Y si nos animamos, seguiremos compartiendo lecturas. Una cosa, eso sí, y digo por aquello de poner el parche antes de que aparezca el descosido: comentaré solo aquellos libros que leo con gusto, interés, o ambos y cuya lectura recomendaría a otros. Lo contrario sería hacernos perder el tiempo —el mío y el de quienes leen aquí.

Wilfredo Cancio Isla
Crónicas de la impaciencia. El periodismo de Alejo Carpentier
Editorial Colibrí, Madrid, 2010, 381 pp.

Wilfredo Cancio Isla ha dedicado casi treinta años a la lectura y la investigación de la obra periodística de Alejo Carpentier. Este libro sirve de magnífico colofón a esos afanes que ya antes habían dejado algunos artículos memorables.

Nada ha quedado fuera: ni los primeros tientos con el oficio del «cronista adolescente», ni la experiencia europea de Carpentier, ni su regreso a la isla que producirá la experiencia de «un turista cubano» leyendo y escriturando La Habana, ni los años de la columna «Letra y Solfa» en Venezuela, ni el periodismo en El Mundo durante los primeros años 60’. Cancio Isla ha vuelto boca arriba las hemerotecas y los archivos de la fabulosa historia de la radio cubana para erigir un monumento al oficio de periodista, al periodismo cubano y a Alejo Carpentier como suerte de arquetipo de un tipo muy particular de constructor de crónicas.

Un libro imprescindible para quien desee asomarse a otro ámbito de la obra de uno de los más importantes novelistas de la lengua española o se interese por la historia de la prensa cubana y la excelencia que demostró alguna vez, pero muchas veces esa.

Crónicas de la impaciencia. El periodismo de Alejo Carpentier, de Wilfredo Cancio Isla, se puede comprar en Amazon, en el site de la Editorial Colibrí o en algunas librerías de EE.UU. y España.

Idalia Morejón Arnaiz
Política y polémica en América latina. Las revistas Casa de las Américas y Mundo Nuevo
Ediciones de Educación y Cultura, México, 2010, 407 pp.

La Guerra Fría fue una escaramuza de símbolos y los eventos y revistas culturales jugaron un papel marginal en ella. No por marginal, menos relevante para la historia de la literatura y su sujeción al compromiso político. Ellas registraban la adhesión de los intelectuales a uno u otro lado de la barricada que llamábamos «muro» o «telón». Idalia Morejón, hoy profesora de la Universidad de Sao Paulo, Brasil, ha llevado a término investigación de larga data sobre las revistas Casa de las Américas y Mundo Nuevo, dos estandartes de uno de los más explosivos episodios de confrontación cultural en los 60’. La polémica entre Roberto Fernández Retamar y Emir Rodríguez Monegal, como la perdurabilidad que el primero concede a aquella, iluminan un modo de concebir las nociones de cultura y libertad, arte y compromiso en América latina. Y más allá.

Exhaustiva con las fuentes y dueña de una escritura diáfana y un argumentario que junta la precisión académica con la savia del insider, Idalia Morejón ha escrito, me parece, libro definitivo sobre materia del pasado que aún colea, y cuánto, en el presente.

Política y polémica en América latina. Las revistas Casa de las Américas y Mundo Nuevo, de Idalia Morejón Arnaiz, se puede comprar en librerías de México o encargar aquí.

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Los funerales de Fidel Castro: 8 y 64

- 15/02/11
Categoría: Castro & Family | Etiquetas:
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Uno se levanta en la mañana soñando que ha visto los funerales de Castro I, se encamina a la ducha con media sonrisa dibujada en el rostro —¿lo habré soñado o sucedió de veras?, se pregunta—, siente la tentación de encender el televisor antes —¡va y sí que vi esos funerales anoche!, sueña despierto—, pero prefiere dejar flotar la duda, enjabonarse con ella bajo el chorro de agua tibia…

Uno sale de la ducha, se prepara un café con leche y abre el ordenador sobre la meseta de la cocina para ver las noticias de la mañana. ¡Bah! No, no hubo tal funeral, porque abriría las primeras planas de los periódicos.

Hay en cambio un artículo de Castro I celebrando el derrocamiento de Hosni Mubarak. Estaría vivo y escribiendo sobre su mesilla con rueditas, pues.

Con todo, la visión tenida en el sueño es precisa y tan real como amargo el café con leche y molesta la viruta de la tostada que hiere el paladar.

Uno se dice que es hora de comenzar a trabajar. Y le pide a Spotify que lo mueva a la mesa con Benny Moré, siempre auspicioso.

Y, ay, esto es lo que le sirve el de Santa Isabel de las Lajas.

Y ahí es cuando uno decide que cuando baje a almorzar comprará un billete de lotería que contenga los números 8 y 64.

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Sustantivo Egipto (en adjetivos)

- 12/02/11
Categoría: Democracia | Etiquetas:
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Lo extraordinario (también admirable):

Que centenares de miles de personas unieran esfuerzos para pedir la democratización del país y perseveraran durante 18 días para conseguirlo.

Lo ejemplar (también extraordinario):

Que la maquinaria represora del régimen de Hosni Mubarak no fuera capaz de hacer abortar la revuelta cuando esta apenas se iniciaba.

Lo triste:

Costó algo más de 300 muertos. ¡La libertad no sale gratis!

Lo inquietante:

La memoria. El derrocamiento del Shah de Irán se produjo en un similar ambiente democratizador. Sin embargo, a un primer gobierno con participación de diversos elementos de la sociedad iraní siguió apenas año y medio más tarde una radicalización de la «revolución». Hoy Irán constituye el principal motivo de desvelo para Occidente e Israel.

Lo (todavía) infundado:

Que llamemos «el 1989 del mundo árabe» a la cadena de revoluciones a las que asistimos, siquiera por ser cadena de apenas dos eslabones.

Lo alentador:

Que el componente religioso apenas haya asomado en una revuelta de veras plural y horizontal.

Lo incierto:

¿Qué será de Egipto? ¿La pluralidad de actores de la «revolución» egipcia conseguirá articular un perdurable gobierno de unidad? ¿Será capaz de generar empleo y hacer crecer la economía egipcia el gobierno que salga de las urnas en septiembre? De no conseguirlo, ¿monopolizarán los Hermanos Musulmanes la vida política egipcia y nos encontraremos en el escenario dibujado aquí?

Lo tranquilizador (también ejemplar):

El rol jugado por un ejército que se mueve entre sus importantes intereses en sectores fundamentales de la economía, su compromiso con los intereses ocidentales e israelíes y una fuerte adhesión a la idea de una nación fuerte y decisiva en el área.

Lo inspirador (para cubiches):

El parecido de este paseo marítimo egipcio —¿Alejandría, tal vez?— con el malecón de La Habana. (Via Michel Suárez @ Facebook)

UPDATE:

A propósito de la fotografía: Alejandría, sí.

Más fotografías de la manifestación en esa ciudad y ese «malecón», aquí.

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