Jorge Ferrer - 05/06/10
Categoría: Arte, Israel, Memoria | Etiquetas: Agua corriente
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«Go back to Auschwitz!», recomendó uno de los «pacifistas» que viajaban a bordo del Mavi Marmara al oficial israelí que les advirtió que se dirigían a zona sujeta a un bloqueo naval.
«Go back to Auschwitz!»
La frase remite a la experiencia de los sobrevivientes que dudaron durante años si regresar o no al campo de concentración. De visita. Para recordar. Para contar lo que habían visto allí. Y lo que habían hecho.
Todos los relatos de los sobrevivientes contienen esa angustia por la pertinencia del regreso. «¿Regresar a Auschwitz?» Para muchos era la segunda pregunta más angustiosa después de la que inquiría por el por qué o el cómo habían sobrevivido.
Con el tiempo, algunos volvieron. Los ganó la evidencia de que el exterminio podía volver a repetirse. De que el odio volvería a sacar su puño de hierro y nuevas chimeneas mancharían el paisaje con columnas de humo salidas de la grasa destinada a fabricar jabones.
Nina Maria Kleivan, artista danesa, ha abordado esa latencia del horror en forma que escandaliza a muchos. Lo hace en su serie Potency. Kleivan ha vestido a su hija, un bebé, con uniformes de célebres genocidas. «Todos llevamos el mal dentro», sostiene. «¿Cómo saber que esta niña no se convertirá en dictadora y genocida mañana?», nos reta.
Y en efecto. ¿Lo sabe alguien?
«Go back to Auschwitz!», recomendaba el dicen que pacifista.

Imágenes cortesía de Nina Maria Kleivan: su hija como Hitler. De la serie Potency.
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Jorge Ferrer - 30/05/10
Categoría: Memoria, Oposición | Etiquetas: Cuba futura
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¿Que qué leer este domingo? A quien interesen los asuntos cubanos, digo (esta vez).
Recomendaría pasearse con paciencia y ganas por las entrevistas que hizo Tad Szulc en La Habana de 1984-1985 a un amplio número de protagonistas de la lucha contra Fulgencio Batista. Szulc preparaba entonces, con la entusiasta venia del biografiado, su monumental Fidel Castro: A Critical Portrait.
La nómina de entrevistados es larga y es selecta, por decirlo así. Véasela completa aquí.
Más allá del general tono hagiográfico, hay mucho por donde cortar en paño crucial: el cómo Fidel Castro consiguió desmontar la pluralidad de las fuerzas que se enfrentaron a Batista para reducirlas a doctrina y partido únicos. La cifra del totalitarismo cubano se esconde ahí, en los mecanismos ―algunos sutiles, otros nada sutiles― que permitieron aplastar todas las diferencias a favor de una doctrina personalista: el castrismo.
Mucho hay también en relación con lo que Raúl Castro llamaba, le confió Norberto Fuentes a Szulc, «Segunda Guerra Civil», es decir, la resistencia armada al nuevo régimen durante el primer quinquenio largo de revolución.
Aun a quien no interese dedicar tiempo a esa lectura prolija en busca de pistas sobre asunto que creerá resuelto, le recomiendo la extensa entrevista a hombre que no se ha prodigado especialmente concediéndolas: Ramiro Valdés Menéndez.
Ramiro Valdés, a la sazón Ministro del Interior y hoy uno de los tres hombres que deciden, si lo decide alguien, el destino de los cubanos, si alguno tienen. Que alguno tendrán…
Entrevistado, el desperdicio ahora recuperado no tiene desperdicio.

(Hágase click sobre la imagen para acceder a la entrevista.)
Los materiales están disponibles en la magnífica «Cuban Heritage Collection» de la University of Miami.
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Jorge Ferrer - 20/05/10
Categoría: Memoria | Etiquetas: Mimbres de la Voz
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Ciento siete ocho años desde el 20 de mayo de 1902. ¡Tremenda fiesta! ¡Viva Cuba libre!
¿Cuántas veces hemos sido felices desde entonces, sin embargo? Felices en tanto nación, quiero decir, que los individuos podemos ser felices, o no serlo, siempre.
Bueno, lo fuimos aquel día de la inauguración republicana. Por ahí andan las crónicas. ¡Qué dichosos los cubanitos aquel día!
Todos dudaban de la posibilidad de enrumbar el país sin los americanos, pero gozaban de lo lindo. «Cuba será la Suiza de América», dicen que dijo Estrada Palma. «Pero ¿dónde están los suizos?», le preguntaron. Y pasaba la conga.
Fuimos felices más tarde cuando la Danza de los Millones. Bueno, lo fueron unos cuantos. Duró poco y acabó a tiros de brevísima trayectoria.
Fuimos felices cuando se fue Machado. Pero la felicidad dura poco en casa del pobre.
Lo fuimos con la Constituyente de 1940. Europa estaba en guerra. La civilización occidental amenazaba hundirse y los hornos crematorios trabajaban estaban a punto de comenzar a trabajar a toda marcha. Pero los cubiches, ay, a proclamar constitución requetemoderna. Listos que éramos. Listos que estábamos. ¡Pa’ lo que nos valió!
¡Apoteosis de la felicidad, la década de los cincuenta! Terrorismo, crímenes de estado, guerrilla, pero, oye, los cubanos todavía añoran aquellos años de carritos nuevos, el “Sans Souci” y el túnel horadado por la Societé des Grands Travaux de Marseille (Marsella no era una ciudad del Magreb como hoy, entonces.) ¡Chapurreaban el francés aquellos indígenas!
Y aún estaba por llegar la felicidad suprema: ¡la rRevolución! Ay, mamita, ¡no cabían en sí de gozo los cubanos! La Oda a la alegría es baladita tristona al lado de la guitarra de Carlos Puebla. Felices como perros con correa nueva estaban los cubanos. ¡Al fin serían grandes entre los grandes, amenaza de guerra nuclear incluida! «El que tenga miedo que se compre un perro», decían. Perro no come perro, pero llamaba a comprarlo.
Hace poco cosa de un año leí a uno tipo que glosaba su felicidad en los años ochenta, con castrismo a pulso. Las cebollas de Albania, el coñac de Armenia y el pollo a la jardinera de Bulgaria. ¡El tipo los echaba de menos! «¡Qué felices éramos!», aseguraba.
Y fuimos felices por fin cuando Carlos Valenciaga nos dijo en agosto del 2006 que su jefe defecaba por el costado. ¡Felicísimos! ¡El paraíso estaba a la vuelta de la esquina! ¡Faltaba nada, un dedito!
Pero aquí Aquí estamos.
Los exiliados, exiliados. A Ángel Santiesteban, quien escribe un blog en este mismo portal, le rompieron un brazo ayer en La Habana por escribir en la prensa libre. Los que no, en lo mismo.
107 108 años desde el 20 de mayo de 1902.
¿Lo celebro? De hacerlo, ¿por qué coño brindo, oye? ¿Por la patria? ¿Por Cuba o por la madre de los tomates?
Ilustración: Bandera cubana izada en La Habana el 20 de mayo de 1902.

De contra (a la ilustración):
Antes se arrió la bandera norteamericana, claro:


De recontra:
Este post apareció en ETDLV el 20 de mayo pasado.
¿A qué escribir otro cuando este basta?, me he dicho.
Las actualizaciones, mínimas, están a la vista.
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